El CEO de Moderna duda de la eficacia de las vacunas contra ómicron y vuelve a tumbar las bolsas

Vacuna de Moderna

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Las actuales vacunas contra el Covid-19 podrían ser mucho menos eficaces contra la nueva variante ómicron y se tardarán meses antes de que las empresas farmacéuticas puedan fabricar a gran escala nuevas vacunas específicas. Estas reflexiones vienen nada menos que del CEO de Moderna, Stéphane Bancel, lo que ha desatado una nueva ola de pesimismo en los mercados.

Bancel cree que el elevado número de mutaciones de ómicron en la proteína ‘spike’, que el virus utiliza para infectar las células humanas, y la rápida propagación de la variante en Sudáfrica sugieren que la actual cosecha de vacunas podría tener que ser modificada el próximo año.

“No hay mundo, creo, en el que [la eficacia] sea del mismo nivel… que tuvimos con [la] variante delta”, ha reconocido en declaraciones a Financial Times en una entrevista en la sede de la empresa en Cambridge (Massachusetts). “Creo que va a ser un descenso importante. Pero no sé cuánto, porque tenemos que esperar a los datos. Pero todos los científicos con los que he hablado… dicen: ‘Esto no va a ser bueno’”.

El pesimismo del CEO de Moderna contrasta con la postura más confiada que ayer lunes mostró, Scott Gottlieb, director de Pfizer y ex comisionado de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EEUU (FDA). “Hay un grado razonable de confianza en los círculos de vacunas de que [con] al menos tres dosis… el paciente va a tener una protección bastante buena contra esta variante”, señaló en declaraciones a la CNBC.

Sin embargo, Bancel asegura que los científicos están preocupados porque 32 de las 50 mutaciones de la variante ómicron se encuentran en la proteína ‘spike’, en la que se centran las vacunas actuales para reforzar el sistema inmunitario del cuerpo humano para combatir el Covid.

La mayoría de los expertos pensaban que una variante tan mutada no aparecería hasta dentro de uno o dos años, según el ejecutivo.

Estas predicciones han sacudido a los mercados, con aperturas a la baja de las principales bolsas europeas, que ayer solo recuperaron una mínima parte del batacazo del viernes. El Ibex 35 había abierto ya con una caída de un 1,35% y acababa cerrando con un descenso de un 1,78%, por el 1,17% que se dejaba el Dax alemán y el 0,8% del Cac parisino. En Milán el Mib cedía un 0,87% y en Londres el Ftse un 0,44%.

Ya en Asia se había dejado notar el pesimismo. En Japón, el Nikkei 225 llegó a perder hasta un 1,1% tras la información de FT. El índice Hang Seng de Hong Kong bajó un 2,3%. Los futuros del S&P 500 borraron las ganancias iniciales para que las acciones estadounidenses cayeran casi un 1 por ciento, mientras que el FTSE 100 iba a ceder un 1,2 por ciento en la apertura de Londres.

Moderna y Pfizer se han convertido en los proveedores de vacunas preferidos por la mayor parte del mundo desarrollado debido a la gran eficacia de sus inyecciones, que se basan en la tecnología del ARN mensajero (ARNm). Las dos farmacéuticas ya están trabajando ahora en nuevas vacunas contra la variante ómicron mientras calculan la eficacia de las ya existentes. De acuerdo con Bancel, los datos de eficacia deberían estar disponibles dentro de dos semanas.

Sin embargo, pasarán varios meses antes de que se pueda producir una vacuna específica contra ómicron a gran escala, y sugirió que, mientras tanto, podría haber un caso para dar refuerzos más potentes a los ancianos o a las personas con sistemas inmunes comprometidos.

Responsabiliza a EEUU y Covax de la escasez de vacunas en los países en desarrollo

El director ejecutivo de la farmacéutica estadounidense Moderna, Stéphane Bancel, en una entrevista con el periódico Financial Times, culpó a Estados Unidos y el mecanismo internacional Covax por la escasez de vacunas contra el coronavirus en los países en desarrollo.

«Fue principalmente una decisión política de los países ricos. En EEUU nos dijeron que no teníamos más opción que entregar el 60 por ciento de nuestra producción al Gobierno estadounidense. No fue una decisión de Moderna, sino que de las autoridades de EEUU», dijo Bancel en respuesta a las críticas contra los fabricantes internacionales de vacunas por el apoyo insuficiente a los países en desarrollo con bajas tasas de vacunación.

Además, agregó que 70 millones de vacunas anticovid para los países africanos no han sido distribuidos hasta ahora por culpa del mecanismo Covax o de los gobiernos de algunos países.

En octubre pasado el especialista principal en la administración de EEUU para la lucha contra el coronavirus, David Kessler, advirtió a Moderna de que podría enfrentarse a medidas si no suministra suficiente cantidad de vacunas para el mecanismo Covax.

El mecanismo Covax, codirigido por la Organización Mundial de la Salud, la alianza de vacunas GAVI y la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias, coopera con los productores de vacunas con el fin de asegurar un acceso equitativo a la inmunización contra el coronavirus.

Los términos del programa determinan que los países con altos ingresos sufragan las vacunas, subvencionando así a los países que no se lo puedan permitir. Se prevé que en el marco de Covax se vacune al 20 por ciento de la población de los 92 países más pobres.