El volcán de La Palma abre una nueva boca eruptiva que genera otra colada de lava

La colada de lava que emerge de la erupción volcánica de La Palma llegó anoche al mar en una zona de acantilados situados en las cercanías de la playa El Guirre, en Tazacorte. / EFE/Ángel Medina

La colada de lava que emerge de la erupción volcánica de La Palma / Foto: EFE - Ángel Medina

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El volcán de la isla de La Palma amaneció este viernes con una nueva boca eruptiva a unos 400 metros de la principal, abriendo una nueva colada de lava.

«Nuevo foco de emisión y nueva colada de lava», resumió el Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) en un mensaje publicado en redes sociales, junto a un video del nuevo punto de emisión de magma.

De las cinco bocas eruptivas activas en la zona montañosa de Cumbre Vieja, son tres las que generan preocupación a las autoridades, una que sigue siendo estromboliana (explosiva) y otras dos hawiaianas (más fluidas).

La gran cantidad de material que brota de las diferentes bocas hizo que la colada de lava principal se desbordara en las últimas horas, abriendo un nuevo camino de descenso del magma por la isla.

Según los últimos datos ofrecidos por el programa Copérnico, el sistema de emergencias de la Unión Europea, la lava emitida por el volcán –activo desde el 19 de septiembre– cubre ya 709 hectáreas de terreno, incluyendo el terreno ganado al mar por la colada principal, que formó un delta al chocar contra la superficie oceánica.

En concreto, la lava ya ganó 19 hectáreas de terreno al mar y el delta ya cuenta con 50 metros de altura y 320 de anchura.

En su descenso por la isla, la lava afectó a 1.005 edificaciones, de las que 870 quedaron completamente destruidas. Asimismo, el magma afectó a 30,2 kilómetros de carretera, dejando 27,7 de ellos completamente destruidos.

Por su parte, la superficie ocupada por la ceniza emitida por el volcán supera las 3.100 hectáreas.

En las últimas horas los expertos del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (Pevolca) llamaron a la población a extremar las precauciones por un posible deterioro de la calidad del aire, amenazado por la la nube de ceniza y CO2 que sale del volcán, pero también por la emisión de gases generada por el choque de la lava contra el mar.

Sin embargo, por el momento los vientos alisios ayudaron a empujar esos gases al interior del mar.

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