El rescate a la banca italiana da munición a Alemania para vetar la garantía de depósitos europea

Sede de la Comisión Europea

El Sistema Europeo de Garantía de Depósitos debe convertirse en el tercer pilar de la unión bancaria tras el Mecanismo Único de Supervisión y el Mecanismo Único de Resolución. Sin embargo, si las negociaciones ya se presentaban complicadas por las reticencias de Alemania a mutualizar el riesgo, ahora parecen casi imposibles después de que el rescate con dinero público aprobado por Italia para Veneto Banca y Banca Popolare di Vicenza haya erosionado toda la credibilidad de la regulación europea.

El Gobierno italiano movilizará 17.000 millones de euros de los contribuyentes para dar una salida través de Intesa Sanpaolo a los dos bancos de la región del véneto, en un proceso en el que los accionistas y los tenedores de deuda junior sufrirán pérdidas (aunque en el caso de los segundos se espera que se compense a los minoristas), pero en el que se salvarán los tenedores de deuda senior.

El movimiento ha despertado fuertes críticas especialmente en Alemania, donde se vincula directamente este rescate a las negociaciones para el Fondo de garantía de Depósitos europeo. El primero en abrir fuego fue el eurodiputado democristiano –socio por tanto de Angela Merkel- Markus Ferber, que reconoció estar “muy decepcionado de que la Comisión haya aprobado este curso de acción”. A su juicio, al hacerlo “ha socavado en gran medida la credibilidad de la unión bancaria. Si el conjunto común de reglas que rigen la resolución bancaria es tan descaradamente ignorado, no tiene sentido negociar más sobre un esquema común de seguro de depósitos”.

“La condición previa para una Unión Bancaria activa es un entendimiento común de sus reglas. Si no existe un entendimiento común tan básico, no tiene sentido profundizar aún más la unión bancaria y mutualizar los riesgos”, zanjó.

También el presidente del influyente think tank Ifo, Clemens Fuest, se ha expresado del mismo modo, apuntando que la medida italiana reduce las esperanzas de avanzar hacia la última etapa de la unión bancaria. “Es imposible introducir nada como el seguro común de depósitos en la eurozona en esta etapa”, ha llegado a señalar Fuest.

La Comisión Europea lanzó en 2015 una hoja de ruta para que en 2024 los bancos de la zona euro contribuyan a un fondo único del que se sacará el dinero para compensar a los depositantes en caso de quiebra de una entidad, con el mismo límite que actualmente (100.000 euros por depositante y entidad). La idea es que en esa fecha el fondo disponga de 55.000 millones de euros, aproximadamente un 1% de los depósitos cubiertos en la eurozona. Hasta entonces, la idea es que convivan los fondos nacionales con el europeo, mutualizando los riesgos de forma creciente.