El rechazo al carbón puede enfrentar a Sánchez con algunos barones del PSOE

Pedro Sánchez
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El cierre de minas y centrales de carbón en el marco de la transición energética será el mayor reto de Teresa Ribera, la nueva ministra de Medio Ambiente, Energía y Cambio Climático, y, en general, del mandato de Pedro Sánchez. La tarea no será sencilla, tendrán que lidiar con las regiones en las que el sector tiene más impacto económico, algunas de ellas lideradas por los propios socialistas, como Asturias y Aragón.

Sánchez ya ha intentado calmar los ánimos, insistiendo en un cierre paulatino de las térmicas y en que su Gobierno no abandonará las comarcas mineras. Sin embargo, la elección de Ribera, una firme defensora del fin del mineral y el impulso de las renovables como fuente de generación eléctrica, ha causado nerviosismo en las regiones históricamente más dependientes de la industria del carbón.

“Que tenga que ser el sector seguros quien deje claro que el carbón se acabó”, es uno de los comentarios que ha publicado recientemente la nueva titular de Energía en su perfil en la red social social Twitter. Ribera ha dejado patente en su cuenta en dicha plataforma que en el futuro (o incluso en el presente) del sector no hay espacio para el combustible fósil.

La clave estará en los tiempos de esta transición energética: la nueva ministra, experta en cambio climático, parece ser favorable a un paso hacia la descarbonización más acelerado que el que defienden los Gobiernos de Asturias, Aragón o Castilla-León. “La transición energética debe ser un proyecto de pais, gestionando desde la solidaridad las cuestiones comarcales pero sin que las cuestiones locales hipotequen el proyecto de futuro para el país”, sostiene Ribera en uno de sus tuits.

La situación podría desatar nuevas fracturas en el seno del PSOE. El presidente de Asturias, Javier Fernández, que estuvo al frente de la gestora que dirigió el partido en el período de ausencia de Sánchez, ha pedido en múltiples ocasiones que se actúe con prudencia y llegó a reclamar hace unos meses al líder nacional de la formación socialista que no tuviera en cuenta el documento sobre la transición ecológica de la economía encargado a un consejo de expertos que pedía cerrar la minería y las centrales térmicas de carbón en 2025.

En este sentido, Ribera contaría con el favor de las empresas eléctricas para el clausurar las térmicas. Iberdrola solicitó hace unos meses el cierre de las dos únicas plantas de quema de carbón que aún tiene en España, las de Lada (Asturias) y Velilla (Palencia) Pero el anterior ministro, Álvaro Nadal, se negó rotundamente a permitirlo activando una decreto para obstaculizar el cierre de centrales de generación eléctrica, una postura muy criticada por la nueva titular de la cartera: “El Gobierno ignora las peticiones de grandes empresas y mantiene sus trabas a la transición energética, la descarbonización y la acción por el clima, señalaba al respecto en las redes sociales.

También cargaba contra la alianza suscrita por Asturias, Aragón y Castilla-León en defensa del carbón, en un acto en el que el presidente socialista de la comunidad aragonesa llegaba a decir: “Somos tres comunidades autónomas que tenemos economía del carbón, que tenemos centrales térmicas y estamos en contra de su cierre”. Abogaban por que las centrales térmicas que quieren clausurar las compañías propietarias se vendieran antes de cerrarlas, lo que para Ribera sería un “marrón”. “Ojalá no conlleve el despilfarro de dinero público en contra de nuestro futuro y a costa de nuestra salud y nuestro bolsillo”, apuntaba al respecto.

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