El pulso Roma-Bruselas, ¿antesala de una nueva crisis financiera?

Bandera de Italia
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El rumbo de colisión con la Comisión Europea en el que parece haberse embarcado el Gobierno italiano se ha traducido en una semana muy complicada para los mercados, con la Bolsa cayendo y las rentabilidades de los bonos subiendo. En el ojo del huracán de esta tormenta perfecta, el sector financiero del país, que a duras penas ha ido limpiando sus balances de créditos dudosos durante los últimos años.

La banca italiana ha sido una fuente de preocupación para las autoridades europeas durante los últimos años ante su retraso a la hora de limpiar sus balances de activos tóxicos, por lo que las tensiones entre Bruselas y Roma no les llegan precisamente en buen momento. Los dudosos llegaron a alcanzar una cifra de 360.000 millones de euros en 2016, y aunque desde entonces se han reducido en unos 100.00 millones, el problema está lejos de haber sido resuelto.

“Los bancos deben operar en un entorno macro estable, y si la incertidumbre soberana conduce a la aversión al riesgo del mercado, a los bancos les resultará más difícil emitir fondos a precios convenientes, o incluso emitir en absoluto”, señala Paola Biraschi, analista de CreditSights, al diario The Wall Street Journal. A principios de año, Banca Carige ya se echó atrás en una emisión de deuda planeada debido a las condiciones del mercado. La entidad se encuentra bajo una fuerte presión del BCE, que le ha alertado de sus bajos niveles de capital, instándole a presentar un plan de recapitalización o a buscar una fusión.

Aunque es un caso más extremo, no lo es aislado. Los bancos italianos se enfrentan a grandes necesidades de financiación en los próximos meses (y años), e incluso algunos necesitan fortalecer sus colchones de capital para cumplir con los requerimientos internacionales. A ello se suman nada menos que 250.000 millones de euros en financiación barata del BCE que deberán devolver entre 2020 y 2021.

El otro gran foco del problema es que los bancos italianos tienen más bonos soberanos de su país que cualquier otro sector financiero europeo. En total, la deuda soberana italiana representa más del 10% del total de activos en los bancos del país, una cifra que en Alemania se sitúa, por ejemplo, en el 2%. De hecho, las entidades italianas han ido aumentando las compras de bonos durante el año al tiempo que los inversores extranjeros se alejaban, asustados por la alianza de Movimiento Cinco Estrellas y Liga Norte.

El riesgo dista mucho de estar acotado a Italia, sino que amenaza con extenderse a otros países. En lo que se refiere a la banca española, que durante la última semana también ha sufrido un castigo considerable en Bolsa, tiene una exposición a la deuda italiana de más de 27.000 millones de euros, según publicó Europa Press. La mayor cifra corresponde a BBVA, que a cierre de junio tenía en su cartera 7.600 millones de euros en bonos, pese a haber vendido 2.227 millones en la primera mitad del año.

El Sabadell, por su parte, cuenta con 5.899 millones de euros en bonos italianos, y Bankia con 5.718 millones. El Santander, por su parte, ya se había desprendido de toda su cartera al cierre de junio.

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