El proyecto transicional

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No debe haber licencia: las transiciones son para un fin muy preciso

No es “salir de”, sino “llegar a”. Convencionalmente, a una “Consolidación Democrática”; lo cual convertimos en el fin de la “Consolidación y Mantenimiento de la Democracia y el Mercado”. Esos deben ser los logros precisos.

Es urgente establecer firmemente el objeto de una transición

Para los conocedores está claro (¡o eso creo!); pero, para el gran público y mucho político “chimbo” (disculpen el venezolanismo), una transición es solo salir de alguien o algo, sin asociación con un logro preciso de largo plazo.

El fin de una transición, pues, es consolidar democracia y bienestar

Y eso, con base en un modelo de análisis y acción intencional que incluye ocho esferas de variables, con énfasis en la calidad institucional y los conceptos de base aplicados a tal fin. En eso no hacemos concesiones.

Y la consolidación lograda debe mantenerse con base en la gestión

Como visto, es un proceso intencional, basado en fuerte apoyo técnico. Para ello, lo expuesto en el artículo precedente: “Democracia Profesional”. Nada que ver con caudillos o clanes. Es nuestra honra a Max Weber, deuda de muchos.

En los hechos, para fines asociados, lo hemos realizado y logrado

Nuestra vieja experiencia de los ’90 con la GTZ alemana en Venezuela, incluso con intercambios con altos mandos institucionales franceses, mostró lo válido de las definiciones y manejos trajinados.

Al proyecto transicional profesional toca una gestión también profesional

No es, como tan usual en Venezuela, que se trabaja arduamente en los planes y proyectos para que luego su gestión quede en manos de una burocracia para nada comprometida con los fines de largo plazo deseados.

Provisoriamente, para volver después, cerremos el círculo

1) Asumir una figura transitológica válida, 2) basarse en la “Democracia Profesional” y 3) definir un asertivo largo plazo son nuestra fórmula para el logro de transiciones ciertamente exitosas y consolidar y mantener lo logrado.

¿Deberían confiar los países en cualquier propuesta “transitológica?

Honestamente, no. Mucho menos en el medio del “Nuevo Orden Mundial”, cargado de fraudes, reino de las “Transiciones Retrógradas” y lleno de serias amenazas a lo que va quedando de mundo libre ¡No digan que no lo dije!

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