El problema medioambiental que generan miles de millones de mascarillas

Mujeres con mascarillas
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on reddit
Share on telegram
Share on email

Las mascarillas se han convertido en un habitual de la vida de los españoles desde el inicio de la pandemia mundial del covid-19. Por obligación, en los espacios públicos hay que potarlas, ya sean quirúrgicas, FFPP2 o de tela. Plataformas como Greenpeace, WWF y Libera están denunciando lo perjudicial que pueden ser las mascarillas no reutilizables para los ecosistemas, ya que tardan hasta 400 años en descomponerse, soltando a su vez microplásticos.

Según el estudio de Environmental Science & Techonology, cada mes durante la pandemia se han utilizado 129.000 millones de mascarillas y 65.000 millones de guantes desechables a nivel global. “España había comprado más de 659 millones de mascarillas en abril o mayo”, explica Julio Barea, experto en plásticos de Greenpeace. Además, Barea estima que “podemos estar hablando de miles de millones de estos objetos”, lo que califica de una “barbaridad absoluta”.

Hablamos de dos problemas. El estético, el más visible, es decir, encontrar mascarillas en los entornos naturales. Y el más grave si cabe, que es el de la contaminación

“Alertamos del problema desde hace ya algunos meses cuando empezó a haber el boom de las mascarillas desechables”, comenta el director de conservación de WWF, Enrique Segovia. Para él, las mascarillas han venido para quedarse mucho tiempo. “Cuando llegó la pandemia observamos un repunte del uso de plástico, dándole un uso protector frente al virus, que no es correcto. La Organización Mundial de la Salud lo ha dejado claro, los guantes no son necesarios, con una buena desinfección de las manos he suficiente”, corrige Segovia.

El 19 de septiembre de este año, Libera llevo a cabo una de sus habituales campañas de recogida de basura, en esta ocasión en las playas. Entre los 30.000 residuos recabados, encontraron 100 mascarillas, lo que puede parecer una cifra pequeña, pero para la coordinadora de Libera, Sara Güemes, es un dato significativo: “Para nosotros es importante porque hay un factor clave en el abandono de mascarillas, las mascarillas son un residuo nuevo, que se ve muy bien, al verlo pensamos ¿quién habrá abandonado esto? Porque no estamos acostumbrados a encontrarlos en el suelo y no vemos que al lado hay colillas, residuos higiénicos o papeles de caramelos. En esto las mascarillas nos están ayudando a que la gente sea consciente de que hay muchos otros residuos abandonados a los que estamos acostumbrados.”

El problema y las alternativas

“Hablamos de dos problemas. El estético, el más visible, es decir, encontrar mascarillas en los entornos naturales. Y el más grave si cabe, que es el de la contaminación”, matiza Güemes: “Las mascarillas quirúrgicas están compuestas de celulosa y de plásticos, que tardan 400 años en descomponerse y al hacerlo sueltan microplásticos a la naturaleza”. Además, Güemes considera que la goma de estos residuos puede ser confundida por un animal como un gusano y ser ingerida, lo que puede hacer que muera de inanición.

Desde WWF recomiendan el uso de los protectores de tela para evitar este impacto en el planeta siempre y cuando cumplan las condiciones establecidas por el Ministerio de Sanidad. “Desde el primer momento hemos dicho que las mascarillas deberían ser reutilizables, precisamente para evitar que se incremente el consumo de plásticos, como se ha incrementado”, evalúa su director de conservación.

Greenpeace también consideran las lavables como la mejor alternativa, pero recuerdan que hay que tener en cuenta de que tejido están hechas, ya que los sintéticos también dejan restos de microplásticos al lavarse.

En la Comunidad de Madrid habían aumentado un 300% los residuos sanitarios, con lo cual las plantas de tratamiento están desbordadas completamente

Gestión de los residuos

Las mascarillas se consideran residuo sanitario y por tanto, no se pueden reciclar en contenedores como el de embase. Desde Consejería de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio y Sostenibilidad de la Comunidad de Madrid explican que este tipo de residuo tiene que ser siempre depositado en el contendedor de restos en una bolsa independiente al resto de basura. Para después ser incinerados en plantas de tratamiento de residuos.

Sin embargo, desde Greenpeace consideran que este proceso está fallando. “Durante los primeros meses de la pandemia, el circuito de residuos sanitarios quedó absolutamente desbordado. En la Comunidad de Madrid habían aumentado un 300% los residuos sanitarios, con lo cual las plantas de tratamiento están desbordadas completamente”, matiza Julio Barea.

“Por ello, lo que están haciendo es recogerlas y echarlas a un vertedero, algunas se acaban quemando en alguna incineradora, pero lo más habitual es que terminen enterradas con la basura”, añade Barea.

Para acabar con esta situación, Greenpeace propone que las mascarillas de usar y tirar sean vendidas con un depósito que se devolvería al ciudadano al depositar la mascarilla en un contenedor seguro en las farmacias. “De esta manera no aparecería ninguna mascarilla abandonada y no se pondría en peligro la salud de los trabajadores de limpieza y basuras”, finaliza Barea.

TE PODRÍA INTERESAR

DEJA UNA RESPUESTA