Banco de España

El PIB siguió creciendo a un ritmo del 0,8% en el cuarto trimestre a pesar de la crisis catalana

El fortalecimiento de los mercados de exportación habría contrarrestado los efectos adversos derivados del aumento de la incertidumbre política, según el Banco de España.

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El Producto Interior Bruto (PIB) español mantuvo entre octubre y diciembre una tasa de crecimiento similar al trimestre precedente, situándose en el 0,8% a pesar de la crisis catalana, según estima el Banco de España en su el Informe trimestral correspondiente a los tres últimos meses de 2017. “El fortalecimiento de los mercados de exportación habría contrarrestado los efectos adversos derivados del aumento de la incertidumbre relacionado con la situación política en Cataluña, que, de acuerdo con la información disponible —relativamente escasa— se habrían concentrado especialmente en esa comunidad autónoma”, señala el organismo gobernado por Luis María Linde.

El documento hace notar que el impacto negativo de la incertidumbre se habría manifestado sobre todo en los componentes del gasto privado interno y en las exportaciones turísticas, desde el punto de vista de la demanda. Desde la vertiente de la oferta, los indicadores, tanto cualitativos como cuantitativos, referidos a la industria manufacturera han mostrado una trayectoria más favorable que los relativos a los servicios, lo que resulta coherente, según el BdE, con un mejor comportamiento del componente externo de la demanda frente al interno.

En este sentido, tanto el consumo privado como la inversión en bienes de equipo habrían reducido sus ritmos de avance en los últimos meses del año, mientras que, por el contrario, la información de alta frecuencia disponible apunta a un posible fortalecimiento de la inversión en construcción. Los datos referidos al comercio de bienes apuntan a que la contribución de la demanda exterior neta al crecimiento del PIB habría sido positiva.

En todo caso, el Banco de España recuerda que la información disponible referida al trimestre todavía es relativamente reducida, lo que, en particular, dificulta una valoración precisa del impacto del aumento de la incertidumbre.

Por otro lado, el informe apunta a que la tasa interanual de los precios de consumo se situó en noviembre en el 1,7%, tasa solo ligeramente superior a la observada, en promedio, desde los meses de verano. Este repunte está estrechamente vinculado, en el caso de los precios energéticos, al alza del precio del petróleo. Por el contrario, la moderación de los precios de los bienes industriales no energéticos y de los servicios ha hecho que este índice (IPSEBENE) se desacelere de modo significativo, desde el 1,4% en junio hasta el 0,8% en noviembre. De esta manera, el informe indica que no se aprecian señales de aumento de las presiones inflacionistas.

A medio plazo, el Banco de España espera una continuación de la fase expansiva, favorecida por los sustanciales avances observados en el proceso de reconducción de los desequilibrios de la economía. No obstante, el informe prevé que el crecimiento del PIB perderá cierta intensidad en los próximos años, lo que, entre otros factores, vendría motivado por la orientación neutral de la política fiscal —frente al tono expansivo mostrado en los últimos años— y por el moderado impacto adicional de la relajación de la política monetaria sobre las condiciones de financiación de los agentes.

En concreto, de acuerdo con las proyecciones más recientes, el PIB crecería un 2,4% en 2018 y un 2,1% tanto en 2019 como en 2020, mientras que el componente subyacente de la inflación tendería a repuntar gradualmente hasta el 1,8% en 2020.

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