El nuevo Gobierno apunta al inicio del ‘apagón’ nuclear: ¿qué pasa en el resto de Europa?

Central nuclear de Almaraz
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El Gobierno de Pedro Sánchez parece dispuesto a fijar una fecha de cierre para las centrales nucleares. La nueva ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha dado ya algunas pinceladas de la ‘hoja de ruta’ del Ejecutivo en materia energética y entre ellas ha dejado caer que abogará por no alargar “el riesgo” que suponen estas instalaciones. Podría establecer un calendario de ‘apagón’ nuclear para que la actividad de las centrales nucleares no se extienda más allá de los 40 años, una ‘edad’ que los reactores actualmente en activo empezarán a cumplir a partir de 2020.

La primera planta en alcanzar las cuatro décadas será la de Almaraz I, en el año 2020. Para poder seguir operando, tendrá que solicitar la extensión de la autorización un año antes. En España, las centrales nucleares no tienen limitada por ley su vida operativa, pero el plazo de validez de la autorización debe renovarse cada diez años.

Después le tocaría el turno a la central de Ascó I, en 2022, seguida de Almaraz II (2023), Cofrentes (2024), Ascó II (2025) y Vandellós II y Trillo (ambas en 2027). Así, en 2027 se acabaría totalmente con la energía nuclear en el país.

El desmantelamiento nuclear ante los riesgos que puede conllevar esta tecnología divide a Europa. Alemania está acelerando el cierre de instalaciones, mientras que Francia ha retrasado sus planes para reducir su elevado peso en el consumo eléctrico. A cierre de 2017, 14 de los 28 países de la UE tenían centrales nucleares en operación. En total, había 126 reactores en marcha, cerca de la mitad de ellos en el país galo.

Poco después del desastre de Fukushima (Japón), el Gobierno alemán decidió apagar todas las plantas nucleares del país antes de 2022. De esta manera, la canciller Angela Merkel dio marcha atrás a la prolongación de la vida útil de estas instalaciones que había aprobado previamente. Alemania tiene aun ocho reactores en activo, tras clausurar cerca de una treintena.

Mucho antes de que Merkel tomara esta decisión, en Italia ya se habían clausurado todos los reactores, como consecuencia de otra catástrofe, en este caso, la de Chernóbil (Ucrania). El Gobierno consultó entonces a los ciudadanos en referendum sobre la clausura, una consulta que se repitió años después. En 2008 se planeó volver a la tecnología nuclear, debido al coste que según el Gobierno había supuesto su ‘apagón’ para los contribuyentes, pero tras Fukushima los ciudadanos volvieron a rechazar esta energía.

En los países nórdicos, Finlandia tiene cuatro centrales en funcionamiento y está construyendo otra más, mientras que Suecia puso fin en 2010 a la moratoria para construir nuevos reactores, aunque estableciendo que los viejos deben ser desmantelados a la vez que se construyen los nuevos.

Por su parte, en Reino Unido el parque nuclear se ha reducido en los últimos años a la mitad y tiene 15 reactores, aunque se ha dado luz verde a la construcción de nuevas instalaciones.

Mientras que Francia, el ministro de Ecología, Nicolas Hulot, conocido activista, anunció el pasado verano que se cerrarían hasta 17 reactores nucleares en los próximos ocho años, para reducir la fuerte dependencia del país de la energía atómica al 50%, desde el 75% actual. Meses después se pospuso la meta, admitiendo la dificultad de cumplir este compromiso. Francia es el país europeo con más plantas nucleares, con 58 reactores en activo.

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