El ‘lobby’ tecnológico eleva la presión para frenar más reglas de privacidad en Europa

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La aplicación el pasado 25 de mayo del Reglamento General de Protección de datos de la UE (RGPD) ha supuesto un antes y un después en el ecosistema digital en el Viejo Continente. La nueva normativa exige a las empresas contar con el consentimiento explícito, claro e inequívo de los usuarios para poder usar sus datos, bajo multa que puede llegar a los 20 millones de euros o el 4% de la facturación mundial de la compañía. El foco está puesto en las grandes tecnológicas, como Facebook o Google, a las que las reglas también les afectan pese tener su sede fuera de Europa. Pero pese a que ambas ya se han llevado las primeras denuncias por su incumplimiento, los gigantes de internet están más preocupados por ePrivay, otro conjunto de reglas de privacidad en este caso enfocado en las comunicaciones electrónicas (WhatsApp, Facebook Messenger, Gmail o Skype), contra el que han emprendido una intensa campaña de presión.

DigitalEurope, Computer and Communications Industry Association (CCIA) o European Digital Media Association (EdiMA), tres de los ‘lobbies’ que agrupan a Apple, Amazon, Microsoft, Facebook y Google, entre otras compañías, encabezan los movimientos para intentar influir en las instituciones europeas con el objetivo de frenar el ePrivacy o conseguir que el reglamento aprobado finalmente sea mucho más descafeinado que el inicialmente propuesto por Bruselas. En este frente contra las nuevas reglas de privacidad en las comunicaciones electrónicas también están los publicistas y algunas publicaciones y medios.

Junto con otras 50 asociaciones, han firmado una carta, de cara a la próxima reunión del Consejo Europeo para debatir al respecto, en la que aseguran que, tal y como está planteada, la normativa dificulta la innovación y choca con el RGPD. “El considerable impacto negativo de un ePrivacy inflexible se extenderá a todos los sectores de la economía digital de la UE, desde los medios digitales hasta los automóviles conectados, la tecnología médica y la fabricación inteligente, que estarán expuestos a una carga adicional en el mejor de los casos o, en el peor de los casos, serán incapaces de continuar ofreciendo e innovando en sus productos y servicios mediante el uso de datos”, señala la misiva. Respecto al ‘tropiezo’ con el reglamento puesto en marcho el 25 de mayo, sostienen que “los motivos legales para el procesamiento y los requisitos de consentimiento difieren entre los dos instrumentos”, dando lugar a una situación “irracional” en al gunos casos.

El argumento de la innovación coincide con las tácticas sobre las que advertía hace unos meses el Corporate Europe Observatory (Obervatorio Empresarial Europeo, una organización que se dedica al control de grupos de presión en Bruselas) respecto a las estrategias de presión de los ‘lobbies’ para intentar dar carpetazo al ePrivacy: “la industria ha intentado replantear el debate para que no se trate de privacidad, sino de pluralidad de medios, lucha contra las noticias falsas e incluso el futuro de Internet, y han tejido regularmente palabras clave y mantras como ‘mejor regulación’ e ‘innovación’ en sus llamamientos a los responsables de las políticas”, señalaba.

Y es que, aunque ahora se ha intensificado, la campaña contra este reglamento viene de lejos. Según la citada infomación publicada por el Corporate Europe Observatory, el pasado octubre, coincidiendo con la votación al ePrivacy en el Parlamento Europeo, los ‘lobbies’ llevaban ya gastados más de 6 millones de euros y habían mantenido centenares de reuniones con miembros de las instituciones europeas. Antes de que la Comisión Europea redactara su propuesta, ya se habían reunido en 41 ocaciones con miembros del organismo.

El objetivo principal de ePrivacy es que todas las comunicaciones electrónicas, es decir, la mensajería instantánea, los correos electrónicos, los SMS o las llamadas y videollamadas a travñes de internet, sean confidenciales. Por ello, “no se permitirá escuchar, interceptar, escanear ni almacenar, por ejemplo, mensajes de texto, correos electrónicos o llamadas de voz sin el consentimiento del usuario”. No solo se deberá proteger el contenido de las comunicaciones, también los metadatos, es decir, informaciones como el tiempo de una llamada, la ubicación del emisor y el receptor o las páginas web que visita un internauta.

Además, bsuca regular las ‘cookies’, los archivos que crean las páginas web y que almacenan información sobre el comportamiento de los usuarios en la página. Se quiere acabar con la “sobrecarga de solicitudes de consentimiento” de estas herramientas, simplificando su estructura.

Por otro lado, el reglamento ePrivacy reducirá la cantidad de ‘spam’ que reciben los ciudadanos europeos, pues prohibirá las comunicaciones electrónicas no solicitadas por correo electrónico, SMS y máquinas automáticas de llamadas. En principio, por tanto, se dejarían de recibir correos, mensajes de texto y llamadas no deseadas.

De momento, los ‘lobbies’ ya han conseguido que la entrada en vigor de las medidas se retrase, pues su llegada estaba prevista para este mismo mes, coincidiendo con la aplicación efectiva del RGPD. Sin embargo, las discrepancias entre eurodiputados, así como el debate de ministros de los 28 Estados miembros está postergando el proceso.

La Comisión Europea publicó su propuesta en enero de 2017 y fue aprobada en la Eurocámara el pasado otoño. El próximo 8 de junio, será debatida por el Consejo Europeo.

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