El lobby pro-plásticos que se esconde tras ONGs de reciclaje

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Los daños ambientales de la basura contaminante no son solo culpa de los consumidores: hay toda una industria altamente dependiente de los desechos no biodegradables. Y se camufla tras organizaciones en apariencia ‘verdes’ para ocultar quién es el último responsable de que, en 2050, pesen más los plásticos que los peces en todo el planeta.

Es el principal resultado de un dosier de Corporate Europe Obervatory (CEO), que pone sobre la mesa el “lavado verde” al que se someten grandes corporaciones financiando a grupos de presión y ONGs que trabajan para el reciclaje y la reducción de basuras.

“Muchas de estas ONG han sido creadas por lobbies corporativos, dependen de sus fondos, comparten personal con la industria y permiten que los intereses empresariales fijen el rumbo, actuando como consultores, a su vez, para la propia industria”, expone esta plataforma pro- transparencia en el cabildeo en la UE.

Sus miembros consideran preocupante que las políticas de la industria del empaquetado y de las ONG del sector se parecen tanto que acaban por no distinguirse: creen que estas asociaciones pretendidamente verdes, que dependen de la industria, impiden un cambio más amplio sobre el uso de materiales no degradables en Europa.

Esta plataforma admite que los grandes eurosocios están dispuestos a responder al problema: “Pero cuando se trata de abordar el problema en el origen, las empresas de plásticos y envases, así como sus aliados en el sector de alimentos y bebidas, están a la defensiva”.

Porque, explican “es mucho más barato y conveniente para la industria centrarse en la responsabilidad individual del consumidor sobre la basura y su limpieza, en lugar de cambiar los métodos de producción y envasado”. De ahí que haya campañas que “lavan” en verde productos de embalaje de un solo uso “con el barniz del respeto al medio ambiente”.

CEO critica que aunque el reciclaje sea importante, poner el acento sobre él responsabiliza a autoridades locales y ciudadanos dejando libres de culpa a los productores de la industria que, además, obstaculizan soluciones basadas en políticas públicas más complejas, como hacer que la industria sea responsable a lo largo de la cadena por miedo a dañar sus ganancias.

“Nos estamos ahogando en plástico”

Esa máxima ya ha llegado a la agenda política y la Comisión Europea se ha puesto manos a la obra contra los plásticos de un solo uso. Antes, Inglaterra ha disminuido en un 80% las el uso de bolsas, Francia ha prohibido usar platos y vasos de plástico no compostables, iniciativas que comienzan a debatirse en otros países.

Pero la industria es reacia, entre oros muchos motivos porque “maximiza ganancias externalizando los costes”, critica CEO, es decir, mediante la descarga de los impactos negativos de la producción de plásticos sobre la sociedad y el medio ambiente”.

Subrayan que una buena táctica para la indistrua no es si no distraer de este problema de fondo: “Es una decisión calculada por el lobby de los plásticos para poner el problema de la recogida de la basura en el centro del debate. Así, la industria gana algunas medallas ecológicas por optar voluntariamente a pagar esa limpieza y campañas de educación pública, al tiempo que desvía la atención sobre medidas políticas de mayor alcance”.

Los lobbies pro-plasticos en la UE

Mediante varios nombres propios, CEO, ha evidenciado esa estrategia mediante la que corporaciones financian ONGs “anti-basura”, forman parte de sus comités directivos, comparten personal o les encargan directamente investigaciones que puedan influir en la toma de decisiones políticas.

Es el caso de la consultora Eamonn Bates: atiende en Europa a tres clientes: International Paper (una importante empresa estadounidense de papel y pulpa), Serving Europe (asociación para la industria de comida rápida, que integra a Burger King, McDonald’s y Starbucks), y Pack2Go Europe (una asociación comercial para la industria del envasado de «alimentos preparados»). Bates, que es el Director Gerente de su grupo de presión, es también el Secretario General de Pack2Go y el Secretario General de Serving Europe, y cuent con su pase de cabildero al Parlamento Europeo.

CEO analiza cómo uno de tales clientes, Pack2Go Europe es especialmente interesante porque ya ha celebrado varios encuentros de alto nivel con la Comisión que incluyen discutir sobre la estrategia de reducción de plásticos.

«Queremos que los europeos que comen y beben en la calle sepan que las consideraciones de salud, seguridad y medio ambiente se han pensado y se han tenido en cuenta en los planes de producción. Queremos que sepan que los envases que fabricamos son respetuosos con el medio ambiente, seguros en todos los sentidos, éticamente producidos y que los sistemas de finalización de la vida útil para recolección, recuperación y reciclaje son los adecuados», defiende este lobby.

Pero CEO recuerda que sus clientes no son sino empresas que producen “interminables paquetes y envoltorios de plástico de un solo uso”. «Todo lo que le pedimos al consumidor es que se deshaga de los envases usados de manera responsable», dice Pack2Go, “como si colocar plástico de un solo uso en un contenedor de reciclaje en lugar de dejarlo en la calle sea el fin del problema”, critica CEO.

En su dossier, analiza hasta tres asociaciones más, indaga en sus clientes y contrapone sus intereses reales como productor de residuos a las proclamas que, en público, generan las asociaciones que les representan en la UE.

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