El juego online en tiempos de pandemia

Ruleta
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El juego online es un sector que no ha parado de crecer en España desde el año 2013. En estos últimos siete años han aumentado tanto el número de jugadores como las cantidades totales jugadas, como los beneficios obtenidos por las casas de juego; sin embargo, la llegada del coronavirus ha desencadenado una serie de cambios que han afectado por completo a los juegos de casino y a las apuestas deportivas.

Opciones de entretenimiento durante el confinamiento

Desde que saltó la alarma y se decretó el confinamiento en España, allá por el mes de marzo de 2020, los ciudadanos han visto alterada por completo sus rutinas. La población se vio obligada de la noche a la mañana a permanecer en sus casas sin poder salir nada más que para lo estrictamente indispensable como hacer la compra.

Obviamente, el cambio supuso una ruptura con la manera de entender la vida que tenemos en este país, en el que existe una gran cultura de calle y donde abundan las reuniones con familiares y amigos. Al perder la posibilidad de seguir con la vida social, no quedó más remedio que buscar nuevos entretenimientos y formas de pasar el rato en casa. Incluso, se instauró el teletrabajo en la medida de lo posible.

Las nuevas necesidades de ocio propiciaron que se disparasen el consumo de las plataformas de vídeo —lo que incluye los portales de contenido para adultos— como Netflix o HBO, que aumentase el número de lectores, que se ofreciesen contenidos digitales en masa… Todo con el fin de poder gestionar la situación de la mejor manera posible.

Una de las opciones por la que optaron muchas personas en España para combatir el sopor y el aburrimiento del aislamiento social fue el juego online. Durante la pandemia, las cifras de consumo de este tipo de entretenimientos aumentaron en un 60%, un crecimiento espectacular sustentado en la accesibilidad de unos juegos como la ruleta o el póker en línea que plantean el desafío suficiente como para pasar el tiempo sin morir de aburrimiento.

De modo que, al contrario que ha sucedido en una gran cantidad de sectores, el del juego no se ha visto golpeado por la crisis ocasionada por el cese de casi todo tipo de actividad. Una crisis que, por ejemplo, sí han notado las apuestas deportivas, un tipo de juego de azar que depende de que se celebren competiciones deportivas. Como el confinamiento supuso, también, el fin del deporte por un periodo de tiempo indefinido, las empresas de apuestas vieron descender de manera drástica su volumen de negocio, que hasta entonces no había parado de crecer. Una caída que no pudieron detener ni siquiera promociones como los bonos sin depósito o las supercuotas; al no haber deporte, era imposible que hubiese apuestas.

Pero las casas de juego en línea siguieron con su crecimiento imparable. La demanda es tal y la cuota de mercado tan grande que no paran de surgir casinos online. La oferta es tanta que cualquiera que pretenda iniciarse en este mundo encontrará el problema de tener que decidirse con qué operadora comenzar. Los motivos por los que decantarse por una u otra casa son muy variados, por lo que lo mejor es consultar una guía de casinos e investigar un poco sobre el tema.

La lucha contra la ludopatía

Uno de los grandes argumentos que esgrimen los detractores del juego es que puede generar adicciones y derivar en problemas de ludopatía, una enfermedad más peligrosa aún si afecta a niños y adolescentes, que son bastante influenciables.

El cambio de Gobierno introdujo algunos cambios que han terminado afectando al ámbito del juego. Por ejemplo, todo lo relacionado con el juego ha pasado de estar controlado por el Ministerio de Hacienda, a ser competencia del Ministerio de Consumo, cartera que se encuentra en manos del miembro de Unidas Podemos, Alberto Garzón. De este ministerio depende la Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ), organismo encargado de conceder las licencias a las casas de juego y de velar por los intereses de los jugadores.

La DGOJ exige, entre otras cosas, que para obtener la licencia que permite operar en España, los casinos deben garantizar a sus jugadores el juego seguro y adquirir el compromiso de fomentar entra la sociedad el juego responsable, lo que en ocasiones no es suficiente para evitar que algunas personas terminen desarrollando una fuerte adicción al juego.

Aquellas personas que han terminado cayendo en la ludopatía o aquellas que se encuentran cerca de hacerlo pueden acudir a plataformas como Jugadores Anónimos, una asociación que se preocupa porque los jugadores puedan dejar de lado este tipo de actividades.

Con el objeto de proteger a la ciudadanía se aprobó en octubre la reforma de la Ley del Juego, que se había promulgado en mayo de 2012 —una ley con casi diez años de antigüedad que regula un sector que ha sufrido una evolución enorme en los últimos años—. Dicha reforma plantea una serie de prohibiciones y limitaciones que afectan, sobre todo, a aquello que tiene que ver con la publicidad de las casas de apuestas y de los casinos.

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