El escándalo en Letonia deja en entredicho el papel supervisor del BCE

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En poco más de una semana, el banco letón ABLV Bank ha pasado de ser acusado por las autoridades estadounidenses de blanquear dinero e infringir las sanciones contra Corea del Norte a desaparecer, una actuación que ha puesto en el foco de nuevo al Banco Central Europeo (BCE), que desde 2014 es supervisor único bancario.

El Tesoro de EEUU propuso que se prohibiera a ABLV Bank hacer negocios en dólares, pero el BCE no tiene el poder para controlar el lavado de dinero, según publica la agencia Bloomberg. Sin embargo, es responsable de garantizar que los banqueros estén a la altura a la hora de administrar sus empresas, y el fin de semana se vio obligado a declarar al prestamista como fallido o probable que fallara después de que los depositantes huyeron.

La institución, que el pasado fin de semana se vio obligado a declarar fallido al banco, ha recordado que solo puede actuar cuando las autoridades nacionales señalan que ha existido lavado de dinero en los bancos, pero eso no ha acallado las críticas de que se está haciendo muy poco y demasiado tarde.

La cuestión ilustra el desafío al que se enfrenta el BCE desde que asumió la supervisión bancaria de las autoridades nacionales de la zona del euro en 2014, una medida destinada a restablecer la confianza después de la crisis financiera. Sus esfuerzos desde entonces han sido criticados desde entonces, destaca Bloomberg, después de que las mayores nacionalizaciones en Italia desde los años 30 se produjeran bajo su supervisión.

El BCE “tenía atadas las manos” sobre el tema del lavado de dinero, “pero uno puede preguntarse por qué no tuvo un lugar más alto en su agenda y no se debatió con más fuerza con las autoridades locales”, señala Mascia Bedendo, profesora de finanzas en Audencia Business School, en declaraciones a la agencia estadounidense.

Con 3.600 millones de euros de activos a finales de septiembre, ABLV ha sido uno de los bancos más pequeños directamente supervisados ​​por el BCE.