Este repunte sitúa la financiación de los hogares en niveles no vistos desde la crisis financiera y contrasta con la evolución del crédito empresarial, que retrocede levemente.
La financiación al consumo impulsa la recuperación
La financiación al consumo no crecía a ese ritmo desde marzo de 2020, cuando estalló la pandemia de la COVID-19, un indicador de que las familias vuelven a recurrir al crédito para sostener su gasto en bienes duraderos y servicios.
El aumento del crédito al consumo es, además, una señal de confianza de los hogares en su capacidad económica, aunque también puede reflejar un mayor uso del endeudamiento en un contexto de precios aún elevados.
El crédito al consumo avanza al ritmo más alto en cinco años, impulsado por la mejora del gasto de los hogares
En comparación mensual, el crédito total a las familias —incluyendo consumo e hipotecas— creció un 0,28% respecto a agosto, confirmando la tendencia de recuperación iniciada a mediados de año.
Las hipotecas crecen al mayor ritmo desde 2009
Dentro del crédito a familias, la financiación para vivienda —principalmente hipotecas— aumentó un 3,1% interanual, hasta los 511.273 millones de euros, el mayor incremento desde febrero de 2009.
El dinamismo del mercado hipotecario se explica en parte por el descenso de los tipos de interés medios aplicados a nuevos préstamos, así como por la estabilización de los precios de la vivienda en algunas zonas urbanas.
El crédito para vivienda encadena su mayor subida en más de quince años, impulsado por la mejora de las condiciones financieras
La recuperación de la financiación inmobiliaria sugiere que el ajuste del sector tras el alza de tipos de 2022–2023 ha tocado fondo, aunque el nivel de endeudamiento familiar sigue siendo elevado en términos históricos.
Las empresas reducen su exposición al crédito
Mientras los hogares aumentan su endeudamiento, el crédito a empresas se redujo un 0,3% en tasa interanual, hasta los 941.554 millones de euros, y descendió un 0,15% respecto al mes anterior.
Este comportamiento indica una mayor cautela del tejido empresarial ante la debilidad de la demanda y la incertidumbre global. Los analistas apuntan a que muchas compañías están aprovechando liquidez acumulada durante los años de tipos altos para autofinanciarse.
Las empresas frenan la contratación de crédito ante un entorno de menor inversión y debilidad exterior
Evolución del crédito en septiembre (millones de euros)
| Concepto | Monto (€ millones) | Variación interanual |
|---|---|---|
| Crédito total a familias | 705.616 | +3,8% |
| └─ Financiación al consumo | 110.545 | +10,1% |
| └─ Financiación para vivienda | 511.273 | +3,1% |
| Crédito total a empresas | 941.554 | –0,3% |
Una economía impulsada por el consumo
El contraste entre la expansión del crédito familiar y la contracción del empresarial refleja un patrón de crecimiento apoyado en la demanda interna, más que en la inversión productiva. Esta situación puede sostener el crecimiento a corto plazo, pero plantea riesgos si el endeudamiento de los hogares sigue acelerándose.
El consumo impulsa la actividad económica mientras la inversión empresarial se mantiene contenida
Los expertos advierten que el reto será mantener el equilibrio entre dinamismo del crédito y estabilidad financiera, especialmente si los tipos de interés vuelven a repuntar en 2026.
El repunte del crédito a las familias —y, en particular, al consumo— marca un cambio de tendencia tras años de prudencia financiera. Sin embargo, la moderación de la financiación empresarial subraya que la recuperación sigue siendo desigual. El Banco de España seguirá vigilando la evolución del endeudamiento para evitar desequilibrios que puedan afectar a la estabilidad del sistema financiero.





