“El coche eléctrico contamina, solo cumplirá su función si emplea energías renovables ”

Coche eléctrico
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La contaminación atmosférica en las ciudades no se explica sin la ausencia de medidas políticas que hubieran ordenado de manera sostenible e inclusiva la traslación de las ciudades de ayer hacia las megalópolis de hoy. Áreas metropolitanas como la de Madrid sufren varias divisiones internas (dentro M30-fuera, norte-sur) que provocan el uso masivo del vehículo privado y que disparan la contaminación.

El Pabellón de España de la Cumbre Mundial del Clima (COP25) acogió este martes un panel dedicado a la ‘Calidad ambiental en el entorno urbano’, donde el geólogo e investigador del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAE) del CSIC, Xavier Querol, puso el urbanismo en el centro del debate de la contaminación.

“Hay que rediseñar el urbanismo y legislar de tal manera que implique la reducción de vehículos privados”, asegura Querol, quien recuerda que cuántos menos coches, menos congestión, y más eficaz es el transporte público.

No obstante, el investigador incide en que los problemas y sus soluciones ya no son exclusivos de la ciudad, sino del área metropolitana. En declaraciones a El Boletín, Querol lamenta que “nunca hemos tenido en cuenta el trayecto trabajo-casa a la hora de construir ciudades sostenibles”.

En Madrid se vive en el sur para trabajar en el norte (o en el centro de la ciudad) es una afirmación que apela, posiblemente, a más personas que a menos. Esa realidad y la falta de transporte público próximo a los lugares de residencia incide en el uso del vehículo privado.

Desde la periferia cada día entran a trabajar a Madrid más de medio millón de personas y salen unas 200.000, según los datos recopilados en este artículo de El Confidencial.

“El urbanismo debe interiorizar el asunto medioambiental. Cuando hagas un centro de trabajo en una zona, planifica y haz transporte”, insiste Querol, quien considera que la política de vivienda tiene efecto directo sobre la contaminación de las ciudades.

“Cuando haces una urbanización de precio más barato, va la gente joven a vivir allí, pero lo has hecho sin transporte público. Cuando llevan el transporte ahí, el precio de las viviendas sube”, afirma.

Barrios y municipios periféricos – con densidades bajas – a la capital con escasa presencia de redes de transporte público– que invitan a los ciudadanos a realizar largos desplazamientos con su vehículo privado.

Los largos desplazamientos y la contaminación atmosférica van de la mano mientras que las competencias legislativas van cada una por su cuenta. El Ayuntamiento de Madrid acaba donde comienza gran parte del problema, en el corredor fuera-dentro de la capital, la Comunidad de Madrid puede legislar en este campo pero necesita la aprobación del Gobierno central para determinadas medidas que afectan al Ministerio de Transición Ecológica o el Ministerio de Fomento.

El coche eléctrico también contamina

“No solo tenemos que mirar la calidad del aire, tenemos que buscar ciudades con mejor calidad de vida, saludables. Eso solo se puede conseguir ganándole espacio al vehiculo privado”, destaca Querol, quien insiste en que una ciudad será mejor cuantos menos coches privados tenga, sea cual sea el modelo de vehículo.

De hecho, en su presentación señaló que el coche eléctrico también contamina. “Se ha calculado que un coche eléctrico emite el 40% de las emisiones que emite un coche diésel. Uno lo hace a través del tubo de escape, los eléctricos en las centrales térmicas”.

A su juicio, el coche eléctrico, “sin una transición rápida a las renovables, no cumple la función que tiene”. A pesar de ello, no se imagina “una ciudad llena de coches eléctricos alimentándose con renovables y quitando espacio al ciudadano”.

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