Taxi y Uber

El ‘chollo’ de las licencias VTC: comprar por 32 euros, vender por 45.000

Las licencias sobre las que luego suelen operar Uber y Cabify podrían estar viviendo su propia burbuja.

    Coche negro Uber

    Una licencia VTC es la autorización para ejercer la actividad de arrendamiento de vehículos con conductor. Sobre estas licencias operan luego las empresas ‘tecnológicas’ Uber y Cabify, que a través de aplicaciones móviles ponen en contacto a pasajeros con conductores. Este tipo de licencias llevan décadas en liza (limusinas, por ejemplo), sin embargo, no ha sido hasta ahora que han adquirido una nueva utilidad.

    Una utilidad muy lucrativa y que amenaza con convertirse en una suerte de burbuja. El proceso, de manera simplificada, ha sido el siguiente: empresas de vehículos adquirían licencias VTC de la Comunidad de Madrid valoradas en torno a los 32 euros (tasas administrativas) para revenderlas después a usuarios por precios que pueden llegar a oscilar entre los 40.000 y los 65.000 euros (sin coche).

    La Comunidad de Madrid (como otras tantas comunidades), inicialmente, rechazaban la petición de adquisición de licencia. Sin embargo, el solicitante se amparaba en un vacío legal para recurrir la decisión de la Comunidad al Tribunal Supremo, que generalmente daba la razón al usuario y obligaba a la administración a otorgar la licencia y pagar el proceso.

    De esta manera, muchas empresas adquirieron las licencias VTC a precio de saldo para luego revenderlas al mejor postor.

    En páginas de segunda mano se observan decenas de anuncios promocionando estas licencias o a usuarios solicitando la compra de alguna. Por muy ‘ilegal’ que parezca, el artículo 20 de la ley de ordenación de transportes permite la transmisión de las autorizaciones.

    Eso sí, las licencias están vinculadas a un coche y no al conductor, y desde 2015 (después de un decreto) se exige a todos los autónomos que para operar deben estar asociados mediante sociedades o cooperativas en grupos de al menos siete licencias VTC. Esto es, obligar al trabajo de empresas más grandes.

    El grave problema, sobre todo para los taxistas, es que la ley solo permite una licencia VTC por cada 30 taxis. Y en estos momentos, el ratio en Madrid es de una licencia por cada 7 taxis. 2.210 vehículos de alquiler con conductor frente a 15.723 taxis. Y eso no es todo.

    El ‘mercadeo’ que hay con las licencias VTC puede explotar como una burbuja en poco tiempo. Se espera que en los próximos meses salgan a la luz 5.000 nuevas licencias que ampliarán la oferta, y por lo tanto, reducirán el precio.

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