El cambio de modelo de las residencias sigue bloqueado pese a las decenas de miles de muertes en pandemia

Una mujer y un hombre de edad avanzada pasen por la calle

Una mujer y un hombre de edad avanzada pasen por la calle

Una docena de expertos han difundido un manifiesto en el que comparten su «alarma» por el «bloqueo» al cambio de modelo de residencias y preguntan si ya se han olvidado de los fallecimientos en estos centros residenciales. Según los datos recogidos por el Imserso, más de 32.000 mayores han fallecido por Covid-19 en residencias desde que comenzó la pandemia, unos 20.000 solo en la primera ola.

«Esta situación actual de bloqueo nos preocupa enormemente y, de nuevo, desde nuestro compromiso profesional y ciudadano, queremos compartir nuestra alarma. Porque no llegar a un acuerdo implicaría renunciar a una oportunidad, quizás única, que la pandemia, visibilizando las carencias ya conocidas por muchos, nos ha posibilitado», se puede leer en el manifiesto, al que ha tenido acceso Europa Press.

El documento, que firman profesionales del ámbito de la psicología, gerontología, sociología y economía, entre otros, se refiere, en concreto, a la falta de acuerdo sobre el nuevo modelo de residencias propuesto por el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, al que no pudieron dar luz verde el pasado mes de mayo, después de que nueve comunidades autónomas mostraran su rechazo al mismo.

Los firmantes del manifiesto, titulado ‘Las personas y sus cuidados. Un cambio que ya no puede esperar más’, señalan que el borrador de acuerdo, «con sus luces y sus sombras, supone un salto cualitativo frente al modelo que todavía prevalece en el sector». Por ello, piden «altura de miras» para afrontar un proceso de transformación «serio, honesto, sin interferencias ni intereses políticos ajenos» a este asunto.

«¿NOS HEMOS OLVIDADO YA DE LAS MUERTES?»

«Lo que no es admisible admitir, como se ha escuchado en estos días por parte de algunas voces es que, en realidad, el modelo actual no precise cambios. ¿Nos hemos ya olvidado de las muertes y de las carencias visibilizadas? ¿Obviamos la evidencia científica existente sobre las limitaciones de los macrocentros para ofrecer un buen cuidado?», plantean los expertos.

Al mismo tiempo, apuntan que un cambio como este precisa de «una financiación suficiente», pero «sin olvidar que esta debe ir necesariamente ligada al control de la calidad dispensada, de la garantía de los derechos de las personas que necesitan cuidados, promoviendo el desarrollo profesional, el trabajo decente y permitiendo la real participación de las familias en los centros».

Los impulsores del manifiesto abogan, asimismo, por «un desarrollo decidido de los servicios domiciliarios» para que las personas mayores puedan permanecer en su entorno; y por afrontar un proceso de «desinstitucionalización», transformando las actuales plazas residenciales en «entornos domésticos, hogareños, modulados en grupos pequeños de personas en situación de dependencia grave» y «disponiendo progresivamente de más habitaciones individuales».

LOS FIRMANTES

Entre los firmantes del texto se encuentran las psicólogas gerontólogas Mayte Sancho Castiello, Pura Díaz-Vega y Teresa Martínez Rodríguez; la antropóloga Dolors Comas d’Argemir; la economista Adelina Comas Herrera; el director general de Matia Fundazioa, Gerardo Amunarriz Pérez; el doctor en sociología Fernando Fantova Azcoaga; la médica Pilar Regato Pajares; los doctores en psicología María Izal Fernández de Troconiz e Ignacio Montorio Cerrato; el periodista Joseba Zalakain Hernández, y la doctora en epidemiología Victoria Zunzunegui Pastor.

El 1 de abril del 2020, estos expertos, junto a otras decenas de profesionales, asociaciones de personas mayores y con diversidad funcional, usuarios y familiares relacionados con el cuidado de larga duración y expertos de distintos ámbitos, publicaron la declaración ‘Ante la crisis del COVID-19: la oportunidad de un mundo mejor’, en el que ya planteaban la necesidad de un cambio en el modelo de cuidados de larga duración en España y que recabó más de un millar de firmas.

Su intención era evitar en el futuro situaciones semejantes a las vividas durante la pandemia así como generar reflexión sobre el rumbo que debería orientar dicha transformación, «situando en todo momento a las personas en el centro de la atención».