El calor no es igual para todos: el efecto isla urbana castiga a los barrios pobres de Europa

Cambio climático

El calor no es igual para todos: el efecto isla urbana castiga a los barrios pobres de Europa

Las olas de calor agravan el impacto del efecto isla urbana, disparando las temperaturas en las ciudades y dejando a millones de europeos expuestos a graves riesgos sanitarios y sociales.

Isla de calor urbana
Isla de calor urbana
Las altas temperaturas que azotan Europa este verano tienen un efecto devastador en las ciudades, donde el fenómeno conocido como isla de calor urbano multiplica sus consecuencias. La falta de zonas verdes, el uso masivo de hormigón y la densidad de tráfico elevan los termómetros y generan una crisis climática con fuertes implicaciones sociales, sanitarias y económicas.. El verano de 2025 ha vuelto a registrar récords térmicos en numerosas regiones de Europa. Pero es en las zonas urbanas donde los efectos del calor son más intensos, debido al fenómeno conocido como efecto isla de calor urbano, que hace que la temperatura en las ciudades supere en varios grados a la de las zonas rurales. Este diferencial térmico se debe a factores como la alta concentración de edificios, el uso de materiales como asfalto y cemento, la escasa ventilación y la carencia de espacios verdes. El impacto no es menor: afecta directamente a la salud pública, especialmente entre los colectivos más vulnerables, como personas mayores y niños. El aumento de las temperaturas nocturnas, cuando el cuerpo debería recuperar su equilibrio térmico, agrava la situación. El 40% de los europeos vive en ciudades más calientes Los datos del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea muestran que, en verano, las temperaturas en superficie en las ciudades pueden llegar a ser entre 10 y 15°C superiores a las de sus alrededores. Este fenómeno, que afecta al 40% de la población europea, genera un aumento de casi el 19% en los ingresos hospitalarios durante las olas de calor, tensionando aún más los sistemas sanitarios. Indicador Valor Incremento medio en temperatura urbana vs. rural +2 a +4°C Aumento de temperatura en superficie urbana Hasta +15°C Porcentaje de población urbana en Europa 40% Incremento de ingresos hospitalarios en olas de calor +18,9% Una jungla de hormigón sin sombra ni viento El diseño urbano actual agrava la retención del calor. Materiales como el cemento y el asfalto absorben e irradian el calor durante horas, mientras que edificios altos y calles estrechas impiden la circulación del aire. Las noches se vuelven especialmente sofocantes, y el descanso reparador, casi imposible. Además, las ciudades más grandes y densamente construidas tienden a ser las más afectadas. Cuanto mayor es la presencia de infraestructura dura, mayor es el efecto isla. A esto se suma la contaminación del tráfico, que actúa como una capa térmica, atrapando el calor. El calor también tiene clase social Las consecuencias del calor urbano no son iguales para todos. Las zonas más pobres, donde predominan viviendas mal aisladas, menor acceso a zonas verdes y falta de recursos para sistemas de refrigeración, sufren más intensamente este fenómeno. En cambio, los barrios acomodados, muchas veces situados en la periferia, cuentan con más vegetación y mejores condiciones de habitabilidad. Variable Barrios empobrecidos Barrios acomodados Densidad de urbanización Alta Media o baja Zonas verdes Escasas o inexistentes Abundantes Calidad del aislamiento térmico Baja Alta Acceso a refrigeración natural Limitado Frecuente Adaptación urbana: soluciones verdes a pequeña escala Para mitigar el efecto isla, varias ciudades han comenzado a implementar medidas como la plantación de árboles, cubiertas vegetales, calles sombreadas y mapas interactivos para localizar fuentes de agua o refugios del calor. También se apuesta por suavizar superficies y fomentar corredores de viento para mejorar la ventilación. Sin embargo, las propias autoridades reconocen que estos esfuerzos tienen un alcance limitado. El problema estructural de las ciudades —falta de espacio, presión demográfica y diseño urbano hostil— impide soluciones generalizadas a corto plazo. Más allá de la adaptación: mitigar el cambio climático Expertos advierten que el efecto isla urbana se intensificará con el avance del cambio climático, que ya eleva las temperaturas por encima de la media en Europa. En este contexto, la reducción de emisiones de CO2 se convierte en una prioridad urgente. Las ciudades concentran gran parte de estas emisiones, especialmente a través del sector edificios y el transporte. Algunas regiones han fijado como objetivo reducir sus emisiones en un 55% para 2030 y alcanzar la neutralidad climática en 2050. Pero si no se actúa con rapidez, advierten, las ciudades europeas podrían volverse inhabitables durante parte del año, siguiendo la tendencia ya observada en regiones cercanas al ecuador. Objetivo climático Meta Reducción de emisiones CO2 (2030) -55% Neutralidad climática 2050 Emisiones atribuibles a edificios 60% Riesgo de ciudades inhabitables Alto sin mitigación

Las altas temperaturas que azotan Europa este verano tienen un efecto devastador en las ciudades, donde el fenómeno conocido como isla de calor urbano multiplica sus consecuencias. La falta de zonas verdes, el uso masivo de hormigón y la densidad de tráfico elevan los termómetros y generan una crisis climática con fuertes implicaciones sociales, sanitarias y económicas.

El verano de 2025 ha vuelto a registrar récords térmicos en numerosas regiones de Europa. Pero es en las zonas urbanas donde los efectos del calor son más intensos, debido al fenómeno conocido como efecto isla de calor urbano, que hace que la temperatura en las ciudades supere en varios grados a la de las zonas rurales. Este diferencial térmico se debe a factores como la alta concentración de edificios, el uso de materiales como asfalto y cemento, la escasa ventilación y la carencia de espacios verdes.

El impacto no es menor: afecta directamente a la salud pública, especialmente entre los colectivos más vulnerables, como personas mayores y niños. El aumento de las temperaturas nocturnas, cuando el cuerpo debería recuperar su equilibrio térmico, agrava la situación.

El 40% de los europeos vive en ciudades más calientes

Los datos del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea muestran que, en verano, las temperaturas en superficie en las ciudades pueden llegar a ser entre 10 y 15°C superiores a las de sus alrededores. Este fenómeno, que afecta al 40% de la población europea, genera un aumento de casi el 19% en los ingresos hospitalarios durante las olas de calor, tensionando aún más los sistemas sanitarios.

Indicador Valor
Incremento medio en temperatura urbana vs. rural +2 a +4°C
Aumento de temperatura en superficie urbana Hasta +15°C
Porcentaje de población urbana en Europa 40%
Incremento de ingresos hospitalarios en olas de calor +18,9%

Una jungla de hormigón sin sombra ni viento

El diseño urbano actual agrava la retención del calor. Materiales como el cemento y el asfalto absorben e irradian el calor durante horas, mientras que edificios altos y calles estrechas impiden la circulación del aire. Las noches se vuelven especialmente sofocantes, y el descanso reparador, casi imposible.

Además, las ciudades más grandes y densamente construidas tienden a ser las más afectadas. Cuanto mayor es la presencia de infraestructura dura, mayor es el efecto isla. A esto se suma la contaminación del tráfico, que actúa como una capa térmica, atrapando el calor.

El calor también tiene clase social

Las consecuencias del calor urbano no son iguales para todos. Las zonas más pobres, donde predominan viviendas mal aisladas, menor acceso a zonas verdes y falta de recursos para sistemas de refrigeración, sufren más intensamente este fenómeno. En cambio, los barrios acomodados, muchas veces situados en la periferia, cuentan con más vegetación y mejores condiciones de habitabilidad.

Variable Barrios empobrecidos Barrios acomodados
Densidad de urbanización Alta Media o baja
Zonas verdes Escasas o inexistentes Abundantes
Calidad del aislamiento térmico Baja Alta
Acceso a refrigeración natural Limitado Frecuente

Adaptación urbana: soluciones verdes a pequeña escala

Para mitigar el efecto isla, varias ciudades han comenzado a implementar medidas como la plantación de árboles, cubiertas vegetales, calles sombreadas y mapas interactivos para localizar fuentes de agua o refugios del calor. También se apuesta por suavizar superficies y fomentar corredores de viento para mejorar la ventilación.

Sin embargo, las propias autoridades reconocen que estos esfuerzos tienen un alcance limitado. El problema estructural de las ciudades —falta de espacio, presión demográfica y diseño urbano hostil— impide soluciones generalizadas a corto plazo.

Más allá de la adaptación: mitigar el cambio climático

Expertos advierten que el efecto isla urbana se intensificará con el avance del cambio climático, que ya eleva las temperaturas por encima de la media en Europa. En este contexto, la reducción de emisiones de CO2 se convierte en una prioridad urgente. Las ciudades concentran gran parte de estas emisiones, especialmente a través del sector edificios y el transporte.

Algunas regiones han fijado como objetivo reducir sus emisiones en un 55% para 2030 y alcanzar la neutralidad climática en 2050. Pero si no se actúa con rapidez, advierten, las ciudades europeas podrían volverse inhabitables durante parte del año, siguiendo la tendencia ya observada en regiones cercanas al ecuador.

Objetivo climático Meta
Reducción de emisiones CO2 (2030) -55%
Neutralidad climática 2050
Emisiones atribuibles a edificios 60%
Riesgo de ciudades inhabitables Alto sin mitigación

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