El fenómeno, que avanza con rapidez, está transformando el lugar de trabajo en uno de los espacios más vulnerables, con sectores como la limpieza viaria, la agricultura o la construcción especialmente afectados.
El verano dejó temperaturas sin precedentes en Europa, con incendios, sequías y un incremento notable de la mortalidad atribuida al calor. El proyecto Lancet Countdown concluye que el cambio climático triplicó la mortalidad por olas de calor en el continente. El fallecimiento de Montse Aguilar, limpiadora viaria de Barcelona, se convirtió en un símbolo del riesgo laboral asociado a las altas temperaturas y reabrió el debate sobre la protección de trabajadores expuestos.
El caso de una trabajadora en Barcelona reactivó las demandas de mayor protección laboral ante episodios de calor extremo
El Ayuntamiento de Barcelona aprobó nuevas normas para sus empresas de limpieza: uniformes transpirables, gorra, crema solar y pausas de hidratación cada hora. Además, se suspenderán tareas cuando se alcancen los 40ºC. Más información en Barcelona.
Un riesgo creciente para la salud laboral
Un informe reciente de International SOS identifica el calor extremo como uno de los principales riesgos emergentes para la salud laboral. El documento advierte que medir solo la temperatura del aire es insuficiente, ya que no incorpora factores como la humedad o el viento, que elevan la sensación térmica. Este tema se amplía en condiciones de trabajo.
Las empresas deberán aplicar políticas específicas ante la previsión de normativas más estrictas sobre calor extremo
Los expertos anticipan regulaciones más rigurosas en prevención de riesgos laborales. Algunas empresas optan por trasladar parte de la actividad a horarios nocturnos, aunque esta opción introduce riesgos derivados de la baja visibilidad, sobre todo en sectores como la agricultura.
El calor reduce la productividad y pone en riesgo sectores clave
La Organización Meteorológica Mundial advierte que la productividad laboral cae entre 2% y 3% por cada grado por encima de los 20ºC. Además, superar los 38ºC de temperatura corporal compromete la capacidad de sostener una jornada laboral segura.
La pérdida de horas de trabajo afectará más a países de renta baja y a sectores con alta exposición al calor.
Este impacto se desarrolla en productividad laboral.
Los sectores más expuestos —agricultura, construcción y limpieza— ya registran descensos significativos. Las interrupciones laborales aumentarán en los próximos años, especialmente en países con menos recursos para introducir medidas de adaptación.
Caída estimada de productividad por aumento de temperatura
| Aumento de temperatura | Descenso medio de productividad laboral |
|---|---|
| +1ºC | 2%-3% menos de productividad |
| +2ºC | 4%-6% menos de productividad |
| +3ºC | 6%-9% menos de productividad |
El calor extremo también afecta a la salud mental de la plantilla
La relación entre salud mental y crisis climática está documentada, pero se sabe menos sobre su impacto en el entorno laboral. Un estudio publicado en Occupational Medicine señala que los fenómenos climáticos extremos aumentan la tensión laboral, la intención de cambiar de empleo y la hostilidad en el lugar de trabajo.
El estrés climático puede alterar decisiones laborales y aumentar la conflictividad en sectores de alta exposición.
Más información en salud mental en el trabajo.
El estrés térmico dificulta la toma de decisiones y puede incentivar la sobrecarga profesional en trabajadores del ámbito ambiental, que tienden a un nivel elevado de preocupación climática.
Un desafío laboral que exige más investigación y nuevas normativas
Los científicos coinciden en que los efectos del calor extremo sobre la productividad, la salud física y la salud mental se intensificarán en los próximos años. Sectores públicos y privados deberán adaptar infraestructuras, reforzar las políticas de prevención y revisar los calendarios laborales para los meses de mayor riesgo.






