El BCE presume de haber reducido la influencia del ‘lobby’ bancario

Banco Central Europeo BCE
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La asunción por parte del Banco Central Europeo (BCE) de la responsabilidad como supervisor bancario de la zona euro ha permitido reducir la influencia del ‘lobby’ bancario, rompiendo el “triángulo vicioso” que existía a nivel nacional entre grandes entidades, regulador y supervisor, según afirma el ejecutivo de la institución Benoît Cœuré, quien abandonará el banco central a final de año.

“Es importante reconocer que uno de los principales logros de los últimos ocho años ha sido reducir la influencia del ‘lobby’ bancario”, indica Cœuré en una entrevista con el diario francés ‘Liberation’, recogida por Europa Press, en referencia al periodo transcurrido desde que el BCE asumiese su papel como supervisor bancario europeo.

En este sentido, el banquero galo, considerado la mano derecha de Mario Draghi durante el mandato del italiano, defiende que la unión bancaria “ha puesto fin al triángulo vicioso que existía en cada país” entre los grandes bancos, el regulador, generalmente el Ministerio de Finanzas, y el supervisor, que habitualmente era el banco central nacional.

“Hemos creado cierta distancia entre el sector bancario y el supervisor, lo que es bueno para los ciudadanos en Europa”, añade.

Por otro lado, el banquero galo admite que la unión bancaria no ha conducido por el momento a la consolidación del sector, donde considera necesarias fusiones transfronterizas, aunque subraya que sí ha contribuido a la estabilización del sector, que es actualmente mucho más robusto de lo que era en 2012, cuando el BCE asumió sus responsabilidades de supervisión.

Por otra parte, Cœuré se muestra particularmente crítico con la falta de voluntad política en la eurozona, que ha empujado al BCE a “hacer el trabajo”, sobrecargando y politizando a la entidad.

“La falta de coordinación en el ámbito fiscal significa que somos nosotros quienes estamos haciendo el trabajo”, lamenta Cœuré, quien expresa su deseo de que la zona euro cuente con una base política fuerte y democrática que alivie la carga del BCE.

“Algunas personas acusan al BCE de hacer demasiado y de no ser suficientemente democrático, pero las expectativas excesivas proyectadas en el BCE son solo un reflejo de la debilidad política”, apostilla.

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