El BCE calcula que la banca europea pagará entre 10.500 y 11.000 millones en dividendos

El presidente del Consejo de Supervisión del BCE, Andrea Enria
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Los bancos europeos abonarán este año entre 10.500 y 11.000 millones de euros en dividendos, según las estimaciones «muy preliminares» del supervisor tras las consultas mantenidas con las entidades y con las que aún mantiene un diálogo al respecto, según ha señalado el presidente del Consejo de Supervisión del Banco Central Europeo (BCE), Andrea Enria.

«Acabamos de recibir el ‘feedback’ de los bancos y con algunos aún estamos discutiendo cómo deberían calcularse, pero nuestra estimación muy preliminar sería de entre 10.500-11.000 millones en cumplimiento de nuestra recomendación», ha señalado el banquero italiano.

El pasado mes de diciembre, aunque mantuvo su recomendación a las entidades de no realizar ningún tipo de distribución de dividendos ni ninguna recompra de acciones, el BCE indicó que aquellos bancos que quisieran realizarlas solo deberían dedicar fondos que representen, como máximo, un 15% de los beneficios netos acumulados entre 2019 y 2020 o 20 puntos superior a la ratio de capital CET1.

En este sentido, Enria afirmó que tras recibir la respuesta de las entidades a las consultas del supervisor, estas han mostrado su disposición positiva a cumplir con la recomendación del BCE. Hay un diálogo en curso. Los bancos están dando un feedback positivo en su intención de cumplir con la recomendación», señala.

Según informa ‘El País’, el Santander, BBVA, CaixaBank y Bankinter han sido autorizados por el BCE a repartir el 15% de sus beneficios en dividendos para sus accionistas, mientras que el Sabadell no remunerará a sus accionistas por lo que no habría pedido autorización y Bankia lo hará tras fusionarse con CaixaBank, en abril o mayo.

NUEVE BANCOS RECURREN A LOS COLCHONES DE CAPITAL.

Por otro lado, según se desprende de los resultados del Proceso de Revisión y Evaluación Supervisora (PRES) realizado por el BCE en 2020, un total de nueve bancos de la eurozona registraron niveles de capital de la máxima calidad por debajo de los requisitos fijados por el supervisor antes de la pandemia, lo que supone un incremento de tres entidades en relación al ejercicio de 2019.

«Hasta la fecha, solo algunas entidades han recurrido a sus reservas. Dado que las pérdidas crediticias derivadas de la pandemia aún no se han materializado, es probable que esto sea consecuencia de problemas idiosincrásicos y estructurales y no de los efectos de la pandemia», ha señalado el BCE.

Enria se mostró prudente al señalar que no puede extraerse ninguna conclusión relevante hasta que empiecen a materializarse las pérdidas derivadas de la pandemia. «Una vez que esto ocurra, y en caso necesario, animaría a las entidades a hacer uso de todo el margen de absorción de pérdidas que tienen a su disposición y a no abstenerse de aplicar una estrategia temprana y precisa de gestión de riesgos en respuesta a problemas de capital», añadió.

En este sentido, el banquero italiano ha señalado que el peor escenario previsto por la institución el pasado mes de julio de un impacto negativo de hasta 1,4 billones de euros por deterioros «es ahora menos probable», aunque ha advertido de la particular preocupación que suponen las moratorias desde el punto de vista supervisor al haber generado «cierta ceguera y falta de visibilidad» sobre la capacidad de pago de los clientes.

«Pedimos a los bancos desarrollar instrumentos e indicadores que les permitiesen ver a través de la moratoria y ser capaces de reclasificar a los clientes con una improbable capacidad de repago del préstamo y no estamos viendo que esté sucediendo mucho», ha apuntado Enria, quien opina que no están reclasificándose suficientes préstamos como reestructurados (‘forborne’), lo que podría suponer que «no esté reflejándose la realidad sobre el terreno».

Asimismo, en cuanto al previsible incremento de los préstamos dudosos y la mora en próximos trimestres, el jefe de la supervisión del BCE ha vuelto a defender la idoneidad de crear una entidad de gestión de activos a nivel europeo, popularmente conocida como ‘banco malo’, aunque ha reconocido que establecer estas entidades a nivel doméstico en vez de europeo «también puede ser útil».

«Creo que en el caso de que nos moviéramos en el sentido de un incremento importante de los NPL sería importante hacer algunos preparativos al respecto», ha advertido Enria, señalando que, en caso de que acabase cristalizando la idea de crear ‘bancos malos’ nacionales, estas entidades contasen con criterios comunes y equivalencias entre países.

BODAS ENTRE BANCOS.

Por otra parte, Enria ha subrayado que no corresponde al BCE ejercer de ‘casamentera’ entre las entidades de la zona euro, aunque ha reiterado que la clave respecto de la consolidación en el sector en el Viejo Continente es la sostenibilidad del modelo de negocio.

«No es asunto del supervisor organizar bodas entre bancos, organizar combinaciones de negocios», ha comentado Enria, expresando la preocupación de la entidad respecto de la sostenibilidad de los modelos de negocio de las entidades de la unión bancaria.

A este respecto, el banquero italiano ha recordado que el BCE ha publicado una guía para aclarar cuáles son las expectivas al respecto del supervisor tanto sobre niveles de capital como sobre el tratamiento del ‘badwill’ por parte de los bancos fusionados.

«Hemos proporcionado claridad y vemos que algunos proyectos cobran forma y esperamos que el proceso continue para afrontar el problema de exceso de capacidad identificado desde hace tiempo», ha añadido.

Asimismo, si bien ha reconocido el impacto adverso que el entorno de bajos tipos e incluso negativos ejerce en los márgenes por intereses d elas entidades, el supervisor ha subrayado que «al mismo tiempo ejerce un efecto positivo en los volúmenes de préstamo», además de haber sido «instrumental» en la recuperación y en evitar un deterioro masivo de la calidad de los activos de las entidades.

No obstante, ha señalado que la nueva ronda de test de estrés a los que se someterán los bancos de la zona euro en 2021 buscarán evaluar el impacto de este «bajo por más tiempo (‘low for longer’)» en los balances de las entidades.

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