El ‘banco malo’ infla en otros 10.000 millones el déficit público

La ministra portavoz y de Hacienda, María Jesús Montero, durante su comparecencia en rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros celebrado en Moncloa, Madrid (España), a 30 de junio de 2020

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero. Autor: EUROPA PRESS/E. Parra. POOL

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Las ayudas financieras inflaron el déficit en otros 9.878 millones de euros durante el pasado 2020, según ha apuntado hoy la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, que ha explicado que estas ayudas responden a la consolidación dentro del perímetro del ‘banco malo’ por mandato de Bruselas.

La Sociedad de Gestión Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb) aporta 9.878 millones de euros al déficit público, que se eleva hasta los 123.072 millones (10,97% del PIB) tras los nuevos criterios de Eurostat.

La inclusión de la Sareb en las cifras de déficit ha venido “mandatado por las autoridades europeas”, ha explicado la ministra. Así, se consolidan dentro del perímetro casi 10.000 millones al déficit “por un mecanismo de 2016 que nada tiene que ver con este Gobierno”.

Se trata por tanto de un impacto “heredado”, ha explicado Montero, que ha destacado que no obstante en los datos de la ejecución presupuestaria se incluye el “impacto máximo” por las pérdidas del ‘banco malo’. Por ello, “se espera que en los próximos años tenga un impacto positivo si no se materializa toda la previsión” de números rojos.

La idea de la Sareb era quitar a las cajas sus activos deteriorados para que no quebrasen. Se encapsulaban en una entidad aparte para poder gestionarlo y venderlo más adelante minimizando las pérdidas. Las entidades intervenidas trasladaron al banco malo con un descuento sus peores préstamos inmobiliarios, viviendas, locales o solares. Sin embargo, casi una década después de su puesta en marcha, la sociedad acumula un patrimonio negativo de 7.511 millones de euros, según las cuentas de 2019.

Objetivo de déficit para 2021

Por otro lado, Montero ha anunciado que el Gobierno no apurará el límite para enviar a la Comisión Europea los objetivos de déficit para este año. El plazo termina a finales de abril, pero “queremos ser de los primeros países” en remitirlo, ha defendido.

En todo caso, ha reflexionado que aún “es prematuro” hacer ningún tipo de aproximación. “Va a depender mucho la previsión que se haga de cuáles van a ser las certidumbres respecto a la vacunación”, ha señalado. “Nos queda mes y pico para remitir y entonces estaremos en condiciones de tener datos más sólidos”, en referencia la previsión de desempleo, los sectores más afectados por la pandemia o los trabajadores que queden en ERTE.

También se ha referido al posible retraso de los fondos europeos después de que el Constitucional alemán admitiese a trámite una demanda que pide suspenderlos. “Estamos en contacto con homólogos en países europeos y nos transmiten tranquilidad”. “Alemania está muy comprometida”, con las ayudas, por lo que “vamos a trabajar según calendario previsto”. “Necesitamos el estímulo ahora, no dentro de dos años”, ha zanjado.