El Banco de España propone recortar las indemnizaciones por despido vía mochila austriaca

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Banco de España. Autor: Jaime Pozas

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España recibirá 140.000 millones de euros de los fondos Next Generatio EU. Un dinero que puede dedicarse no solo a inversiones sino también a sufragar reformas como la del mercado laboral. Así lo considera el Banco de España, que aboga por implantar la llamada mochila austriaca para reducir la desigualdad en las indemnizaciones por despido. La transición costaría unos 8.000 millones de euros y al final del proceso parte de los trabajadores verían reducidas las compensaciones, reconoce la institución.

En su Informe Anual, publicado hoy, el Banco de España alerta de que “existe una elevada desigualdad en indemnizaciones recibidas por despido, en parte, debidas a las diferencias regulatorias entre contratos fijos y temporales”. Para hacer frente a esta situación, la institución aboga por la implantación de la denominada mochila austriaca: combinar “la introducción de un fondo individual y una revisión de los costes de despido actuales mitigaría este problema [de desigualdad], sin suponer una pérdida de protección para el conjunto de los trabajadores ni un sobrecoste para las empresas”.

“La elevada brecha existente en España entre los costes de extinción de un contrato indefinido y uno temporal provoca que las reducciones de empleo recaigan desproporcionadamente sobre los trabajadores temporales”, apunta la institución. Para mitigar este problema de “excesiva dualidad”, una opción es crear un “fondo individual de capitalización” que estaría dotado con una cuantía equivalente a un determinado número de días de salario por año de servicio. Ese importe sería deducido de la indemnización que debería abonar el empleador en caso de despido. El trabajador recuperaría el importe acumulado en el fondo no solo en caso de ser despedido, sino también si accediera a un nuevo puesto de trabajo que conllevara movilidad geográfica, si decidiera destinarlo al abono del coste de programas de formación o bien a la jubilación.

Además, si cambiara a un empleo en otra empresa sin movilidad geográfica, el trabajador se llevaría consigo el saldo de su cuenta en el fondo.

Una transición que costará 8.000 millones de euros

No obstante, la transición del modelo actual al de la mochila austriaca conllevaría unos costes que el Banco de España cifra en unos 8.000 millones de euros en cuatro años. Estos costes provendrían de la necesidad de mantener los derechos de protección de los empleados durante un período de transición hasta implantar completamente la mochila austriaca, según explica Óscar Arce, director General de Economía y Estadística del Banco de España.

Es en esta transición entre mantener los derechos adquiridos de despido y la financiación del fondo donde podrían entrar en juego los fondos europeos. “Los recursos del programa NGEU pueden utilizarse para facilitar la aprobación de reformas estructurales que entrañan ciertos costes para algunos agentes en el corto plazo”, explica el Banco de España en su informe.

Así, “los recursos del programa NGEU podrían ser utilizados para mitigar parcialmente el sobrecoste que tendrían que sufragar las empresas durante la transición hacia el nuevo esquema, dado que se mantendrían los derechos de indemnización de los contratos vigentes”.

Los 8.000 millones que calcula el Banco de España son “una cantidad importante pero asumible” en un contexto de “modernizar y reformar la economía española”, destaca Arce. El directivo considera que este nuevo modelo traería “algo más de crecimiento y posiblemente menos desempleo involuntario”, aunque la institución no ha cuantificado al detalle el impacto real sobre la tasa de desempleo.

Algunos trabajadores cobrarán indemnizaciones más bajas

El director general de Economía reflexiona además que algunos trabajadores saldrían beneficiados por el nuevo modelo y otros se verían perjudicados. En general, “aquellos que se movieran más de manera voluntaria les vendría mejor”, mientras que “a aquellos con menos predisposiciones les podría suponer una menor compensación”. “Pero el sistema sería menos dual y menos injusto”, cree Arce.

El propio ejemplo que pone el Banco de España en su informe, en el que hace una simulación entre 2013 y 2016, contempla una indemnización menor para un empelado con salario medio:

“A modo de ejemplo, un trabajador con un salario mensual de 1.500 euros al mes, con inicio de contrato el 1 de enero de 2011, que sufriese un despido objetivo por razones económicas el 31 de diciembre de 2014, percibiría 60 días de sueldo (20 por cada año anterior a la reforma y 10 por cada uno posterior), es decir, 3.000 euros de indemnización. Además, dispondría de otros 600 euros en su fondo individual (6 días por año después de la reforma) para un total de 3.600 euros. Ese mismo trabajador, en el esquema actual sin reforma, percibiría 80 días (20 por cada uno de los 4 años de antigüedad), es decir, 4.000 euros. Por el contrario, si el trabajador se moviese voluntariamente a otra empresa, en el esquema actual no percibiría nada, pero dispondría de un fondo de 600 euros bajo la reforma propuesta”.

En la misma línea, también para las empresas podrían variar los costes por la implantación del nuevo modelo. “Las empresas con más despidos podrían verse relativamente favorecidas en el nuevo sistema”, por lo que “podría ser adecuado complementarlo con algún esquema bonus‑malus que mitigara este sesgo”.

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