El Banco de España cree que aún hay margen para más recortes de sucursales y empleados

Banco de España
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El subgobernador del Banco de España, Javier Alonso, ha aprovechado su primera intervención pública tras su nombramiento hace tres meses para señalar al sector financiero que todavía queda “margen de mejora” en sus ratios de eficiencia, a pesar de que desde el inicio de la crisis en 2008 se ha reducido en un 44% el número de bancos y en un 37% y un 31% respectivamente las sucursales y empleados.

“La corrección ordenada del exceso de capacidad del sector bancario español ha situado su nivel de eficiencia en una mejor posición relativa que la de los sistemas bancarios de países de nuestro entorno”, ha reconocido el subgobernador, “pero aún existe margen de mejora adicional”.

Alonso, que hace tres meses sustituyó a Fernando Restoy como número dos del supervisor bancario, ha destacado que uno de los principales desafíos a los que se enfrenta la banca es el de la rentabilidad, todavía presionada a la baja por el entorno de tipos bajos, la fuerte competencia y el reducido nivel de actividad bancaria, así como por el elevado nivel de activos improductivos pese a la reducción experimentada en los últimos años.

Durante su intervención en el XXIV Encuentro del Sector Financiero organizado por Deloitte, Sociedad de Tasación y ABC, Alonso ha recordado además que la nueva normativa de resolución exige a las entidades disponer de un volumen mínimo de pasivos que permitan absorber pérdidas -el denominado MREL-. En ese sentido, “cumplir con ese volumen mínimo de pasivos no será barato y además puede resultar particularmente difícil para aquellas entidades que, como consecuencia de su modelo de negocio, no tengan la experiencia necesaria para la emisión en el mercado de este tipo de instrumentos”.

Por otro lado, el subgobernador ha puesto sobre la mesa el desafío que supone para la banca recuperar la “confianza de los clientes”. “La recuperación y el fortalecimiento de la reputación del sector ante los inversores y clientes es uno de los principales desafíos que tenemos por delante”, ha señalado, para añadir que “es necesario empezar por priorizar la sencillez y la veracidad en toda comunicación con los clientes”, algo que engloba aspectos el “lenguaje” que se utiliza, las “prácticas de comercialización” o la “transparencia”.

En primer lugar, los “nombres y descripciones de los productos bancarios no deben ser confusos respecto a sus características de rentabilidad y riesgo, ni ser utilizados como herramienta comercial engañosa”, ha advertido el subgobernador.

Un segundo aspecto clave del proceso es la mejora de las prácticas de comercialización. En ese sentido, “se requieren mayores esfuerzos para asegurar que el cliente es capaz de comprender las condiciones de la operación” que esté realizando y “debe extremarse el celo en facilitar una adecuada información precontractual”.

Por último, las entidades bancarias “deben ser claras en el coste de los servicios que ofrecen y deben repercutirlos adecuadamente al cliente bancario”. “Nos encontramos en un momento en el que el cliente debe ser la principal prioridad de las entidades bancarias, pues es el único modo de mantener la confianza en el buen funcionamiento del sector”, ha concluido Alonso.

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