El Banco de España calcula que casi un tercio de los españoles podría teletrabajar

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Algo más de un 30% de los ocupados españoles podría teletrabajar, al menos ocasionalmente, de acuerdo con un artículo analítico publicado hoy por el Banco de España, que recuerda que el trabajo a distancia puede ayudar al regreso a la denominada ‘nueva normalidad’ una vez que vuelva a ponerse en marcha la actividad económica. Los autores del informe reconocen no obstante que el potencial de esta herramienta “es asimétrico y no todos los trabajadores se van a poder aprovechar de él”. En particular, “aquellos con menor nivel educativo tienen dificultades para poder beneficiarse de esta forma de trabajar”.

Aproximadamente el 30,6% de todos los empleos podrían desarrollarse en teletrabajo, de acuerdo con los autores, una cifra que es 22,3 puntos porcentuales (pp) mayor que la que actualmente realiza parte del trabajo en su residencia. “La mayoría de los colectivos analizados tendrían margen de mejora”, señala el Banco de España, aunque “hay algunos en los que la diferencia es especialmente significativa y otros donde esta mejora plantea dificultades”.

Por características laborales, los asalariados con contrato indefinido serían los que tendrían más margen para aumentar su potencial de teletrabajo: la proporción estimada de asalariados indefinidos que podrían trabajar en su casa es del 31%, frente al 5% observado actualmente. Por tamaño de la empresa, los colectivos de ocupados con teletrabajo en empresas de más de 50 trabajadores son los que más podrían aumentar la parte del trabajo que llevan a cabo en remoto (alrededor de 27 pp en cada uno de los grupos).

Por tipo de trabajo, las actividades cualificadas son las que también presentan mayor margen de mejora. En concreto, los trabajadores con teletrabajo en las ocupaciones de técnicos y profesionales de apoyo y en las de empleados contables, administrativos y otros empleados de oficina podrían incrementar en más de 40 pp su participación en el número total de empleados de cada una de estas ocupaciones. Las ocupaciones incluidas en las categorías de directores y gerentes, y técnicos y profesionales científicos e intelectuales, podrían aumentar el porcentaje de trabajadores con teletrabajo en 32 pp y 37 pp, respectivamente.

Por último, los operadores de instalaciones y maquinaria, así como los trabajadores de servicios de restauración y comercio, que en la actualidad prácticamente no teletrabajan, podrían avanzar también de forma significativa en este sentido y, posiblemente, “beneficiarse de algún cambio en el modelo de negocio de sus empresas”.

Por el contrario, en las “ocupaciones elementales” (que incluyen empleados domésticos; otro personal de limpieza; ayudantes de preparación de alimentos; recogedores de residuos urbanos, vendedores callejeros y otras ocupaciones elementales en servicios; peones agrarios, forestales y de la pesca, la construcción, las industrias manufactureras y el transporte), “el margen de mejora es, en cualquier caso, escaso”.

Entre los sectores de actividad que tendrían más potencial para aumentar su proporción de ocupados con teletrabajo se encontrarían algunas actividades que en la actualidad ya están utilizando de forma más intensiva este tipo de trabajo, como las actividades financieras y de seguros (+51 pp), la información y las comunicaciones (+50 pp), o las actividades inmobiliarias (+41 pp). Asimismo, hay algunos sectores en los que, actualmente, el trabajo desde el domicilio es casi inexistente y que tendrían un potencial de mejora muy elevado, como el transporte y el almacenamiento (+42 pp); el suministro de energía eléctrica, gas, vapor y aire acondicionado (+37 pp); la Administración Pública (+32 pp); el comercio (+25 pp); otros servicios (+22 pp); el suministro de agua, las actividades de saneamiento y la gestión de residuos (+22 pp), y las manufacturas (+17 pp).

En el lado opuesto se encuentran sectores como la agricultura, la construcción, la hostelería y el servicio doméstico, en los que la posibilidad de teletrabajo es limitada.

Estas diferencias por tipo de trabajo tienen un reflejo en los colectivos de población y en las regiones. Así, por edades, se observa que los mayores de 65 años tendrían un elevado margen de mejora en el teletrabajo, y prácticamente la mitad de este colectivo (43,5%) podría pasar a trabajar de forma no presencial. Por otro lado, los menores de 24 años podrían incrementar el uso del teletrabajo en 20 pp.

Por nivel educativo, la estimación del número potencial de ocupados con teletrabajo muestra que el colectivo más cualificado podría elevar el porcentaje de personas que trabajan desde casa hasta el 51%. Por el contrario, las estimaciones mostrarían que el grupo de trabajadores con menos nivel de educación no tiene tanto margen de mejora en este ámbito (su proporción en el total de ocupados con este nivel educativo podría aumentar en 13 pp), lo que quizá esté relacionado con las ocupaciones y los sectores de actividad de estos individuos.

Por último, las diferencias por comunidades autónomas en cuanto a la posibilidad de incrementar la proporción de ocupados con teletrabajo no son tan sustanciales, y en todas existe un amplio margen de mejora. En cualquier caso, la Comunidad de Madrid (+28 pp), el País Vasco (+26 pp) y Cataluña (+25 pp) serían las regiones en las que se podría registrar el mayor aumento en el porcentaje de empleados que trabajan desde su domicilio, concluye el Banco de España.

De los casi 20 millones de ocupados que había en España en 2019, 1.640.000 (8,4%) indicaron que trabajaban en su domicilio ocasionalmente, y 950.000 (4,5%), que lo hicieron más de la mitad de los días laborables.

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