Alberto Ruiz-Gallardón, exalcalde de Madrid
El equipo de Gobierno de Manuela Carmena ha reducido en un 39% la deuda municipal del Ayuntamiento de Madrid. Eso significa que el Consistorio ha rebajado en 1.793 millones de euros lo que debía. Sin embargo, esa cantidad queda lejos de lo que pagó el gobierno municipal de Alberto Ruíz-Gallardón (2003-2011) en los sobrecostes de cuatro obras.
Concretamente fueron 2.422 millones de euros. Esa fue la cantidad total que destinó el Ayuntamiento de Madrid – gobernado por el Partido Popular – a sufragar los sobrecostes de las obras correspondientes a la M-30, al Palacio de Cibeles, a la Caja Mágica y al Centro Acuático.
Tal y como recoge el informe de la Auditoría municipal Ciudadana, presentado este jueves por el delegado de Economía y Hacienda del Ayuntamiento de Madrid, Carlos Sánchez Mato, el desglose de esas cantidades revela que se llegaron a pagar sobrecostes superiores al 100% de lo presupuestado.
Por ejemplo, las obras de la M-30 se encarecieron 1.632 millones de euros en total, existiendo un aumento en el gasto de hasta el 63%. El Palacio de Cibeles, actual sede del Ayuntamiento, se presupuestó en 40 millones de euros y finalmente costó 530 millones, un 1.225% de desviación. La Caja Mágica costó 206 millones de euros, más del doble de su precio de adjudicación y en el Centro Acuático, obra inacabada, se invirtieron más de 54 millones, a pesar de estar tasado solamente en 23,5 millones.
El desenfreno de Gallardón, sin embargo, era selectivo. Lo mucho que gastaba (dinero público) en obras faraónicas convergía con lo mucho que liquidaba el patrimonio de los madrileños. Así lo constata el informe, que solamente apunta a indicios, pero que detalla la pérdida de patrimonio, como con la venta – año 2011 – del 75% de las acciones de Metro a la Comunidad de Madrid.
O la venta del edificio de la Calle Montera por 20 millones menos de lo que costó su adquisición y la del edificio municipal situado en Alcalá 45 a TESTA en 2004 sin ninguna tasación ad hoc, para pasar inmediatamente a alquilar el edificio por un precio muy superior al de mercado.
El edificio APOT se vendió de tal manera en la que se perdió 7 millones por retrasar la propia venta. Para más inri, el actual Consistorio denuncia cómo desaparecieron de inventario 14 obras que no han sido localizadas, una de ellas de Chillida, un grabado al agua, valorado en 17.023 euros.
Y por supuesto, la estrella de la corona. La venta de viviendas públicas protegidas a fondos buitre.
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