El 60% de las bases de Colau apoya “llamar a la participación” en el referéndum

Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid con Ada Colau, alcaldesa de Barcelona

“¿Debe Catalunya en Comú participar en la movilización del 1-O?”, es la pregunta que la plataforma que aglutina a la izquierda catalana sometió a votación a sus bases hace dos días. El resultado, según ha informado la portavoz de la formación, Elisenda Alamany, 3.458 personas han participado en la consulta y 2.053 han validado el posicionamiento a favor de llamar a participar en el 1-O.

Se trata del por tanto de casi el 60% de los votantes de la formación que encabezan Ada Colau y Xavier Domènech. El partido, conformado en diciembre de 2016 como plataforma electoral de la izquierda catalana de cara a las elecciones autonómicas en Cataluña, ya anunció que no tomaría una decisión sobre su postura frente al referéndum convocado por el Govern de Puigdemont.

“Creemos que el mensaje de los inscritos e inscritas es un posicionamiento claro: no nos doblegaremos ante la estrategia del miedo y de la represión del PP”, ha defendido la portavoz al informar de los resultados.

La formación interpreta los resultados desde la vía de la “movilización” y no como un referéndum efectivo. Así lo decidió la coordinadora del partido en verano, por entender que la consulta no cuenta con las garantías efectivas, al no ser pactado con el Gobierno central, como para ser vinculante sobre la independencia de Cataluña.

«Éramos los que nosmovilizamos contra los desahucios, contra el cierre de los Centros de Asistencia Primarios, y ahora nos movilizamos en el 1-O», defiende Alamany, portavoz de una plataforma que aúna, electoralmente, a ICV, Barcelona en Comú, EUiA y parte de Podemos Cataluña.

Fuera de su participación como coordinadora en esta plataforma y en su rol de alcaldesa, Ada Colau anunciaba ayer que los barceloneses podrán votar el 1-O “sin poner en riesgo ni la institución ni a servidores públicos”. Una noticia que celebró Carles Puigdemont también desde su cuenta personal de Twitter y que parte de un acuerdo entre el presidente de la Generalitat y la edil barcelonesa, del que por el momento se desconocen más detalles.

En un primer momento, Colau se negó a abrir los colegios electorales, lo que provocó que varias decenas de manifestantes se agolparan ante el Ayuntamiento de Barcelona para protestar contra la decisión. La regidora pedía garantías al Govern para que los funcionarios municipales no recibieran consecuencias. A los pocos días, la Generalitat de Cataluña replicó a la alcaldesa apuntando que si el Consistorio no facilitaba la votación del 1-O, saldrían al paso y garantizarían ellos mismos la celebración del referéndum en la ciudad.