EEUU prepara un plan energético alternativo a Rusia en caso de que crezca el conflicto con Ucrania

Capitolio

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Estados Unidos y sus aliados están preparando un plan energético alternativo al suministro de gas procedente de Rusia en caso de que se produzca un aumento de las tensiones con respecto al conflicto con Ucrania.

«Estamos trabajando con países y empresas de todo el mundo para garantizar la seguridad del suministro y mitigar el impacto de los precios que afecten tanto al pueblo estadounidense como a la economía mundial», ha asegurado este martes un alto funcionario de la Casa Blanca a la agencia alemana DPA.

«Solo estamos en conversaciones con los principales productores de gas natural de todo el mundo para comprender su capacidad y voluntad de aumentar temporalmente la producción de gas natural y asignar estos volúmenes a los compradores europeos», ha señalado esta misma fuente.

Así, ha explicado que estas reservas de gas han estado almacenadas en instalaciones de toda Europa durante varias semanas y su fin es servir durante «días o semanas», no así meses, de reemplazo a los canales habituales, en caso de que la crisis actual afecte a las fuentes procedentes de Rusia.

En ese sentido también se ha manifestado otra de las fuentes consultadas por la agencia alemana, otro alto funcionario de la Administración de Joe Biden, que vaticina graves consecuencias para la economía rusa en caso de que el presidente, Vladimir Putin, instrumentalice una posible crisis energética.

«Rusia necesita los ingresos del petróleo y del gas al menos tanto como Europa necesita su suministro. Así que esta no es una ventaja asimétrica para Putin», sino una interdependencia».

Ante esa hipotética invasión rusa de la que Washington ha estado hablando estas últimas semanas, esta fuente sostiene que las sanciones planeadas por Estados Unidos van mucho más allá de las «medidas punitivas» impuestas en 2014 cuando se produjo la adhesión de Crimea.

Estados Unidos ha estado acusando en repetidas ocasiones a Rusia de estar tratando de usar la cuestión energética como arma arrojadiza, algo que desde el Kremlin han rechazado, asegurando que no cerrarán el suministro a pesar de las posibles sanciones que puedan recibir.