Los sindicatos avisan de que el posible despiece de la entidad conllevará movimientos de trabajadores. La incertidumbre que rodea la venta de CatalunyaCaixa, que en principio se iba a acometer tan pronto como se adjudicase Novagalicia, comienza a generar nerviosismo entre los sindicatos, que temen un ‘troceo’ de la entidad catalana que acabaría afectando a buena parte de la plantilla sólo unos meses después de acordar el nuevo ERE.
La sección sindical de CCOO en CatalunyaCaixa denuncia en una circular que “la empresa ha emprendido una especie de campaña de autohipnosis para convencer a todo el mundo de que lo peor ha pasado”, un movimiento que tendría como objeto “enterrar cuanto antes la memoria de la lucha” que, desde la unidad de todos los trabajadores, “había conseguido paliar en la medida de lo posible las draconianas intenciones iniciales de la Dirección a la hora de ‘hacer los deberes’ del Term Sheet”.
Frente a este panorama, el sindicato señala que los trabajadores se encuentran frente “a un posible despiece de la entidad” que puede afectar a muchas áreas de negocio, tanto financiero como no financiero, y que “en la mayor parte de los casos llevará aparejados movimientos de trabajadores” que, avisa CCOO, “si es por la voluntad de la dirección, no serán ni transparentes ni voluntarios, ni tendrán en cuenta garantías de empleo o condiciones laborales”.
CSICA también ha comenzado a tomar posiciones mientras se alarga el proceso de venta de la entidad. El sindicato avisó en una reciente circular de que, “si dentro del segundo trimestre de 2014 no se despeja el panorama o se ejecuta la adjudicación ‘tapada’ que sobrevuela desde hace casi un año, se deberán adoptar medidas ‘radicales’”.
El sindicato denuncia “el desarrollo de una planificada operación con trasfondo claramente especulativo”, en la que los ciudadanos “soportarán la ingente inyección de recursos públicos” destinados a “tapar los altos niveles de corrupción e incompetencia que imperó en sus más altos niveles directivos”.
La subasta de CatalunyaCaixa, que ya se ha suspendido hasta en dos ocasiones, sigue siendo un quebradero de cabeza para el ministro de Economía, Luis De Guindos, que en su calendario inicial había previsto desprenderse de la entidad catalana a finales del pasado 2013. Sin embargo, la posibilidad de que antes de esta puja el FROB acometa la venta de algunos de sus negocios del banco que preside Juan Carlos Pla, no hace más que retrasar aún más el proceso.







