Los bancos han decidido externalizar la gestión inmobiliaria para intentar agilizar lo más posible la venta de los inmuebles que se han adjudicado durante la crisis. La crisis de los últimos cuatro años ha convertido, por la vía de las adjudicaciones, a los bancos españoles en algunas de las principales inmobiliarias del país. Ante esta situación, las entidades han decidido externalizar la gestión inmobiliaria para intentar agilizar lo más posible la venta de los inmuebles, y por el momento no están faltando fondos internacionales dispuestos a pagar por hacerse con ese negocio.
A principios de septiembre, Bankia acordó la cesión de la gestión de su negocio inmobiliario, a una empresa del grupo Cerberus Capital Management, a cambio de una cifra de unos 90 millones de euros. El fondo Cerberus no es un desconocido en España, sino que llevaba un tiempo buscando oportunidades de negocio en el país, aunque por el momento sólo había intervenido en pequeñas operaciones.
Dentro de esta nueva estrategia en España se enmarca el fichaje de José María Aznar Botella para prestar servicios de asesoramiento a través de la firma Poniente Capital, de la que Cerberus posee el 100% del capital. Aznar Botella, analista financiero licenciado en Derecho y Administración de Empresas, es hijo del expresidente del Gobierno, José María Aznar, y de la alcaldesa de Madrid, Ana Botella.
Los contratos firmados contemplan la cesión al grupo Cerberus por 10 años, de forma exclusiva, de la gestión de un volumen superior a los 12.200 millones de euros brutos de activos inmobiliarios y de parte de la deuda derivada de préstamos a promotores que figuran en el balance de Bankia. Además, la empresa asumirá la gestión de los activos transferidos a terceros, tanto inmuebles como préstamos a promotores, que actualmente gestiona Bankia y que suponen más de 36.600 millones de euros brutos.
También en septiembre, La Caixa finalmente hizo caja con Servihabitat Gestión Inmobiliaria, después de que el fondo estadounidense Texas Pacific Group (TPG) se hiciera con un 51% de la sociedad en la que la entidad catalana agrupa los activos inmobiliarios que le habían sido adjudicados a lo largo de la actual crisis. Con la operación, la matriz del grupo se ha hecho con plusvalías por 317 millones de euros.
En concreto, la operación se estructuró en dos pasos. Primero, Servihabitat fue adquirida por la filial cotizada del grupo catalán, CaixaBank. Después, se procedió a su reventa a una sociedad de nueva creación en la que la entidad mantendrá un 49% de su marca inmobiliaria, mientras que la posición de control la ejercerá el fondo TPG.
El precio inicial de la operación es de 310 millones, a los que sumar una variable de hasta 60 millones de euros. Este complemento, que puede ser también a la inversa hasta dejar un precio final de 250 millones, será en función del volumen de activos propiedad de CaixaBank que la nueva sociedad gestione entre los años 2014 y 2017.
En la misma línea, Banco Santander también busca un comprador para Altamira Real Estate, por la que habrían preguntado, según los rumores del mercado, Cerberus, Centerbridge, Apollo, y Starwood. Según publica hoy ElConfidencial.com, Apollo será el ganador de esta puja y pagará unos 700 millones de euros por hacerse con la inmobiliaria.
Está también próximo a conocerse el comprador final del negocio inmobiliario de Banco Popular, Aliseda, para el que igualmente habrían presentado ofertas Cerberus, Centerbridge y, en este caso, Kennedy Wilson. Según la versión de ElConfidencial.com, en este caso será Centerbridge el que se haga con el negocio, por unos 500 millones de euros, si bien la operación no está cerrada.
También el Banco Sabadell estudia la venta de su inmobiliaria Solvia, según reconoció el consejero delegado de la entidad, Jaume Guardiola. “Estamos considerando la venta a la vista del interés que hay en el mercado”, señaló durante la presentación de los resultados trimestrales, aunque por el momento “es sólo un análisis”.






