Los trabajadores de Novagalicia han soportado cuatro expedientes de regulación de empleo (ERE) desde que se acometió la fusión de Caixanova y Caixa Galicia. Desde que el presiente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, impulsó la fusión de las entonces Caixa Galicia y Caixanova, los empleados de la entidad surgida de esta operación han soportado ya cuatro expedientes de regulación de empleo (ERE) en los que se ha reducido casi a la mitad la plantilla. Por ello, los sindicatos han solicitado que el mantenimiento del empleo sea la primera condición de la subasta de Novagalicia, que podría cerrarse en noviembre.
Según comentó el representante de la sección sindical de Novagalicia durante el III Congreso Ordinario de FES UGT Galicia, “ante el proceso de venta en el que se encuentra involucrado” Novagalicia, el sindicato “quiere manifestar claramente su apoyo a toda la plantilla y a las compañeras y compañeros de las antiguas cajas”.
En ese sentido, según señala UGT en su página web, se solicitará al “propietario, que es el Estado, la obligación de considerar el mantenimiento de los puestos de trabajo, directos e indirectos, como primera condición para la venta”. “Debe considerarse igualmente, el mantenimiento de la Obra Social de las antiguas Cajas como prioridad para quien quiera comprar la entidad”, añade el sindicato.
En unos términos similares se expresa CSICA en su blog oficial, en el que avisa de que “pase lo que pase”, confía en que los “daños colaterales de la venta no vayan directamente para los empleados”. “Ya son cuatro los ERES que han sufrido los trabajadores de Novagalicia, que han estado expuestos a un sinfín de recortes”, señala el sindicato, que muestra su deseo de que “el futuro dueño de Novagalicia apueste por la entidad manteniendo los puestos de trabajo y que no se produzca una nueva sangría laboral”.
En febrero de este año, Novagalicia acordó un ERE para 1.850 empleados de los cuales un máximo de 455 pueden acogerse a prejubilaciones cobrando el 80% de su sueldo. El resto del recorte de la plantilla se acometerá a través de bajas incentivadas, con unas indemnizaciones de 30 días por año, con un máximo de 22 mensualidades, más una prima de 2.000 euros por cada tres años de antigüedad. En ningún caso la indemnización podrá superar los 250.000 euros.
La fusión de Caixa Galicia y Caixanova provocó un primer ERE para 1.200 empleados, que se llevó a cabo principalmente a través de prejubilaciones de mayores de 55 años que recibieron un 85% del sueldo. En julio de 2011 anunció un nuevo ERE para 350 empleados, a los que se sumaron luego otros 700. En estos casos las indemnizaciones fueron las más generosas hasta el momento, de 45 días por año trabajado, con un máximo de 42 mensualidades. En total, los casi 8.000 empleados con los que contaban las cajas gallegas se han reducido a la mitad.
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