A finales del mes de mayo, José Carlos Pla era confirmado como presidente de CatalunyaCaixa, en sustitución de Adolf Todó. Desde entonces, el exejecutivo de BBVA ha pisado el acelerador para cometer la reestructuración de la entidad previa a su proceso de venta, que el ministerio de Economía que dirige Luis De Guindos quiere que se realice antes de que acabe el año.
En los mentideros financieros era un secreto a voces el enfado de Guindos con Todó y su hombre de confianza y consejero delegado de CatalunyaCaixa, Jaume Masana, por haber retrasado más de lo necesario el proceso de reestructuración de la entidad, que ha recibido más de 12.000 millones de euros de ayudas públicas, cifra sólo superada por el rescate a Bankia.
Así, en mayo decidió dar un giro a la gestión de la entidad con la llegada de Plá, al que le encargó el mandato de hacer limpieza y acelerar el proceso. Los frutos comienzan ya a verse. Esta misma semana, CatalunyaCaixa ha anunciado la vena de su división inmobiliaria (CXI) a una ‘joint venture’ conformada por Kennedy Wilson y Värde Partners.
El precio de la operación no se ha hecho oficial, aunque los rumores hablan de 40 millones de euros. CX Inmobiliaria había sido puesta a la venta a finales de abril, cuando Todó era aún presidente.
Más complicado lo tendrá el nuevo equipo de la entidad catalana para acordar con los sindicatos el ERE obligado por Bruselas antes de que se venda la entidad, proceso que podría iniciarse en octubre si se cumplen los plazos impuestos. Por lo pronto, la dirección de la empresa se sentará a negociar con los representantes de los trabajadores en pleno mes de agosto, pese a las críticas que ha recibido de parte de los sindicatos, para intentar tenerlo cerrado a mediados de septiembre.
En concreto, el próximo 20 de agosto comenzarán las negociaciones previstas en el convenio colectivo de cajas, que se alargarán como mínimo hasta el 9 de septiembre, sin que esté cerrada esa fecha todavía. Para las tres primeras semanas de este primer período se ha fijado un calendario de reuniones para los días 20, 22, 26 y 29 de agosto y 3 y 5 de septiembre.
CatalunyaCaixa, que emplea en la actualidad a unos 7.000 trabajadores, podría tener intención de despedir a una cifra de entre 2.250 y 2.500 empleados con este nuevo ERE, por lo que las negociaciones con los sindicatos prometen ser arduas.






