El próximo mes de julio se cumplen dos años desde que el Banco de España intervino la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), y los afectados por las cuotas participativas de la entidad siguen sin saber si podrán recuperar algo de su dinero. Las miradas se dirigen especialmente a Luis De Guindos, no sólo por ser el actual ministro de Economía, sino porque además era el máximo responsable en España de Lehman Brothers, colocador y gran valedor de estos títulos en el momento de su emisión.
El malogrado gigante bancario estadounidense, en el que el actual ministro de Economía Luis De Guindos era director en España y Portugal, actuó como coordinador y bookrunner en la emisión de estos títulos en julio de 2008, apenas dos meses antes de tener que declararse en quiebra.
Pero además, según se puede leer en el folleto de emisión de las cuotas, en el apartado de Documentos para Consulta, se encuentra la ‘Fairness Opinion’ de Lehman, documento emitido por un banco de inversión en el que se analiza un precio o valoración, dirigida al consejo de administración de la CAM acerca de las estimaciones del valor económico realizadas por CAM. En otras palabras, actuaba casi como un ‘valedor’ de la operación.
El 23 de julio de 2008 la CAM sacó al mercado sus cuotas participativas. En total, colocó 50 millones de títulos a un precio de 5,84 euros. Lehman Brothers, que quebró sólo dos meses después, fue el banco colocador de la emisión. Un 65,5% de las cuotas (32,7 millones) se colocaron entre minoritarios, que tenían que realizar una inversión mínima de 3.000 euros. Teniendo en cuenta estas cifras, algo más de 60.000 minoristas, la mayoría clientes de la CAM, se hicieron con estos títulos.
La CAM colocó otro 31% de los títulos (15,5 millones), entre inversores cualificados. 1,75 millones de cuotas se destinaron a empleados de la entidad.
Según el folleto de emisión de las cuotas participativas enviado hace cinco años a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), los cuotapartícipes no tenían ningún derecho político ni influencia en las decisiones del consejo de administración o de la asamblea de la entidad alicantina. La única alternativa es que se hubiera creado un sindicato de cuotapartícipes con representación en la asamblea, pero la CAM descartó esta medida.
Sólo tenían derechos económicos que, en puridad, se limitaban al cobro de dividendos siempre que hubiese beneficios, y a la rentabilidad obtenida por la compraventa de los títulos.
Las cuotas de la CAM no se traspasaron con el resto de activos en la operación de venta al Banco Sabadell, sino que se mantuvieron en la caja. El pasado mes de mayo, cinco meses después de que perdiera su condición de entidad financiera, se constituyó la nueva gestora que debe encargarse de transformar la Obra Social en una fundación y también de amortizar las cuotas participativas.
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