Iberdrola ha decidido apostar fuerte por las energías limpias en el ámbito ‘offshore’, uno de los pilares del futuro del sector, según muchos observadores. Y, en una nueva muestra de esta estrategia, que vertebra su forma de entender el negocio, está a punto de convertirse en la primera empresa española que pone en marcha un parque eólico marino, el proyecto de West of Duddon Sands, en Reino Unido.
Este será el primer fruto de la implicación de la empresa en innovadores proyectos relacionados con esta fórmula de generación eléctrica, pero no el único. La compañía trabaja también en varias localizaciones más como East Anglia, también en Gran Bretaña, Saint-Brieuc en Francia y Wikinger en Alemania.
De esta manera, la empresa pionera en el desarrollo hidroeléctrico español amplía su compromiso con las energías sostenibles. Iberdrola cuenta con más de 200 parques eólicos en España y 330 en todo el mundo y actualmente el 72% de toda su capacidad instalada y el 83% de su producción en el país está libre de emisiones.
En este sentido, más de la mitad de la actividad de la compañía en España durante el primer trimestre de 2013 fue hidroeléctrica y eólica, una proporción que seguirá en aumento, según sus compromisos estratégicos. Con este objetivo, ha cerrado todas las plantas de fuel-oil en el país y se dispone a clausurar tres centrales térmicas.Ya dispone de permisos del Ministerio de Industria para cerrar tres más este año: Pasajes en Guipúzcoa, Lada3 en Asturias
Una realidad que acerca a la empresa al compromiso adquirido de conseguir que en 2020 sus emisiones por kilovatio/hora sean un 30% inferiores a las de 2007. Para lograrlo, Iberdrola, además, cuenta con un inventario de emisiones de gases de efecto invernadero certificado por Aenor. Y, por supuesto, con su continua inversión en las tecnologías limpias.







