Nadie parece dispuesto a perder su parte de negocio en el troceo de las antiguas y maltrechas cajas de ahorros españolas. Y los ‘fondos buitre’ son unos de los que más acechan en torno al desmembramiento de estas entidades. Tanto que ya no dudan en dirigirse al mismo Banco de España, responsable del guión de desinversiones de las nacionalizadas, para reclamar su parte del pastel.
El primero en recurrir al toque a la puerta del organismo que dirige Luis María Linde ha sido el fondo de inversión riesgo Coller Capital, informa El Confidencial. ¿Su objetivo? Hacerse por 200 millones de euros con la cartera de inversión de la nacionalizada Novagalicia en cinco compañías no cotizadas en Bolsa. Para ello, según el digital, no habría dudado en pedir que se pronunciase al efecto Antonio Carrascosa, el mismo director general del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), desde el cual el Banco de España dirige el proceso se reconversión de las entidades financieras más deficitarias.
Una iniciativa que llega con agravantes. Pues, según fuentes citadas por el referido diario, la solicitud de intervención de las altas instancias del FROB habría llegado después de haberse ganado el rechazo de los administradores de Novagalicia. Negativa que también habría contado, como es imprescindible en la hundida caja gallega, con el aval de los gestores designados directamente por el propio fondo de reestructuración bancaria.
Los 200 millones ofrecidos por los de Coller Capital por las participaciones de Novagalicia en la operadora de telecomunicaciones R (30%), la naviera Elcano (18%), la productora Veralia (20%) y las energéticas Norvento (30%) y Enerfin (40%) habrían sido rechazados por escasos y por los costes que supondría a la nacionalizada dar carpetazo a los pactos de accionistas que mantendría en varias de estas compañías. Y eso a pesar de que la oferta habría sido revisada al alza en varias ocasiones. Por su parte, Carrascosa se habría limitado a señalar que los gestores de cada entidad, por muy nacionalizada que esté, mantienen independencia de actuación.
A la espera de mejores ofertas, probablemente a razón de una diferenciada para cada paquete accionarial, los gestores designados por el Banco de España se permiten el lujo de decir no mientras el tiempo corre en su contra. Bruselas ha impuesto un calendario por el que dentro de cuatro años, las nacionalizadas deberán desprenderse de toda su cartera industrial. Los fondos internacionales más oportunistas, que finalmente se quedaron fuera del capital del ‘banco malo’, vuelven a mostrar que no cejan en su empeño de hacer negocio con la reorganización del sector.
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