Economía

Linde hereda de MAFO un Banco de España herido en su credibilidad

Luis María Linde sustituyó el pasado 11 de junio a Miguel Ángel Fernández Ordóñez al frente del Banco de España. El nuevo gobernador tiene ante sí la difícil tarea de devolver la credibilidad al supervisor bancario, puesta en duda no sólo por los mercados sino por el propio Gobierno, tras una devastadora crisis provocada por más de una década de excesos inmobiliarios.

La puntilla a la credibilidad del supervisor la dio, de hecho, el Gobierno de Mariano Rajoy cuando decidió contratar a Oliver Wyman, Roland Berger, Deloitte, Ernst & Young, KPMG y PriceWaterHouseCooper para analizar la solvencia del sector financiero español, en lo que en algunos círculos se interpretó como un claro signo de desprecio hacia los profesionales del Banco de España, uno de los más reputados del mundo. La factura, 31,4 millones de euros a cargo del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD).

El propio Partido Popular había estado erosionando antes de dar el salto desde la oposición al Gobierno. El propio nombramiento de MAFO ya causó polémica en 2006, debido a que los populares calificaron el nombramiento de tener un carácter político.

Lo cierto es que el sector financiero español, a pesar de contar supuestamente con una de las supervisiones más estrictas de Europa, que le impidió por ejemplo involucrarse en las hipotecas subprime en el origen de la crisis, contaba con sus propias debilidades, como se puso finalmente al descubierto.

Las más notorias, la falta de transparencia sobre los órganos de gobierno de las cajas de ahorros y las retribuciones de los directivos, y una política de riesgos que alimentó la burbuja inmobiliaria hasta su estallido. En el foco de todas las miradas, el Banco de España, en el que muchas veces la voz de los inspectores, el activo más valioso del regulador, se despreció atendiendo a otros criterios.

Miguel Ángel Fernández Ordóñez había llegado al Banco de España en 2006 como sustituto de Jaime Caruana, abandonando de este modo su cargo como secretario de Estado de Hacienda y Presupuestos, que había ostentado desde 2004 en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero bajo el mando del entonces ministro de Economía, Pedro Solbes.

El nuevo gobernador, Luis María Linde, ya fue director general del Banco de España en plena crisis bancaria de los años 90. Desde ese cargo fue protagonista junto con el Ministerio de Economía de varias devaluaciones de la peseta y de la crisis de deuda por la que también atravesó España en la última parte del siglo pasado.

Linde sólo podrá estar en el cargo tres años, ya que tiene 67 años y el límite para el cargo es de 70 años. En principio, esto favorecería que, de acabar la legislatura, el Gobierno de Mariano Rajoy se asegurase la elección del próximo gobernador.

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