Liberbank necesita 1.198 millones para cumplir con el test de estrés de Oliver Wyman y según se acerca el fin del plazo para concretar el plan de recapitalización que debe aprobar el Banco de España, los nervios se hacen cada vez más patentes. Las tensiones entre las cajas socias, las críticas de los sindicatos, entre ellos y contra la dirección, y los cruces de acusaciones entre políticos han convertido el seno de la entidad en un polvorín.
El tumulto reinante ha llevado incluso a la sección estatal de UGT en Liberbank a emitir un comunicado en el que llama “a todos a la reflexión, a la prudencia y a la negociación”. No obstante, el sindicato no ahorró críticas y cargó con dureza contra los sindicatos minoritarios y los representantes políticos que buscan “protagonismo” aprovechando la difícil situación que atraviesa la entidad.
El sindicato mostró su hartazgo con los “sindicalistas y políticos que recurren a los medios en busca de publicidad y de notoriedad personal, anteponiendo sus intereses personales a la viabilidad de Liberbank y los intereses generales de todos los trabajadores”.
No se han dado por aludidos un grupo de representantes sindicales de CSI, CSICA y CCOO que realizaron ayer una protesta ante la sede del PSOE de Gijón en contra de Santiago Martínez Argüelles, secretario local del partido, vicepresidente de Cajastur y consejero de Liberbank. Estos representantes de los trabajadores consideran que el político es “cómplice” en las decisiones que ha adoptado la entidad en los últimos años que, en su opinión, han supuesto la “liquidación y privatización” de la caja.
Las organizaciones sindicales consideran que en la situación que atraviesa la entidad, los gestores “han contado con la complicidad activa de los políticos que ocupan cargos en los órganos de gobierno de la entidad”.
Tampoco parece haber hecho caso del llamamiento a la reflexión el presidente de Foro Asturias, Francisco Álvarez-Cascos, que hoy mismo ha vuelto a criticar la “aventura irresponsable” de Cajastur, embarcada, a su juicio, en proyectos “suicidas”, en una alusión a Liberbank.
La tensión es incluso patente entre las propias cajas socias de Liberbank (Cajastur, Caja Cantabria y Caja Extremadura). El último capítulo, tal y como ya publicó EL BOLETÍN, la frustrada dimisión del ex presidente de Caja Cantabria y actual vicepresidente segundo de Liberbank, Enrique Ambrosio. En un principio estaba prevista su denuncia, a fin de que la caja eligiese un nuevo representante en el banco. Sin embargo, finalmente no se hizo efectiva por el enfrentamiento con gran parte del consejo de administración.
La intención de los consejeros era no sólo que Ambrosio abandonase su cargo, sino que devolviese las dietas cobradas durante el tiempo que se ha mantenido como vicepresidente de Liberbank, algo a lo que no está dispuesto ya que considera que los cobros son totalmente legales.







