Banco de Valencia, intervenido desde el pasado mes de noviembre, ha comunicado que tiene previsto cerrar 70 sucursales y recortar la plantilla en un máximo de 485 empleados.
En un comunicado, la entidad financiera dice que este proceso se enmarca “dentro de su política de reorganización», y que ha iniciado un proceso de redimensionamiento que le permitirá racionalizar su estructura y cumplir con las exigencias del MOU (Memorandum de Entendimiento), firmado en julio entre el Eurogrupo y España.
La próxima semana, comenzarán las negociaciones con el comité de empresa, con la finalidad de que este ajuste, articulado a través de un expediente de regulación de empleo, sea ordenado y consensuado.
Está previsto que este proceso afecte hasta un total de 70 oficinas y a un máximo de 485 empleados, y se prevé que finalice durante el primer trimestre de 2013.
Cuando finalice, Banco de Valencia contará aproximadamente con 350 oficinas y 1.600 empleados, «centrando su actividad en la línea de negocio tradicional de clientes, tanto particulares como pequeñas y medianas empresas», añade la entidad bancaria.







