Narcís Serra, ex presidente de Caixa Catalunya, ha asegurado que desde su ascenso a la presidencia de la entidad en 2005, pronto “llegó a la conclusión de que la entidad no gozaba del estado de salud que se le suponía”. Por eso, a mediados de 2006 ya transmitió la necesidad de un cambio a la Generalitat y al órgano directivo, pero se descartó “tomar medidas drásticas”.
“Los presidentes convocan y presiden los órganos de Gobierno, pero no asumen funciones ejecutivas”, ha recordado, por lo que tenía las manos atadas y no podía acometer el “cambio que requería la entidad”, al tiempo que “la bonanza económica disimulaba cualquier problema financiero”.
En ese sentido, ha asegurado que él ya planteó la necesidad de crear una entidad de activos ineficientes o banco malo, pero ha lamentado “las críticas” que generó esta propuesta en su momento.
El ex vicepresidente del Gobierno ha comenzado su intervención haciendo un repaso a la crisis financiera internacional, desde la hipotecas subprimes hasta la quiebra de Lehman Brothers, pasando por los “fallos” de las agencias de calificación.
“España no tenía activos tóxicos, pero demostró tener algunas debilidades” como la burbuja inmobiliaria. En ese sentido, “la crisis ha sido un factor global, pero su virulencia en España ha sido muy alta” por “la crisis inmobiliaria”.
CatlunyaCaixa, entidad surgida de la fusión de Caixa Catalunya, Caixa Tarragona y Caixa Manresa, fue nacionalizada el 30 de septiembre del año pasado, con la inyección de 1.718 millones de euros de capital, que se sumaron a los 1.250 millones que ya había recibido como préstamo el año anterior.







