La respuesta de la Unión Europea al gran escándalo del Líbor ha sido tipificar como delito la manipulación de los índices financieros, pero deja en manos de los Estados miembros libertad para decidir cómo va a combatir este tipo de fraude.
La medida aprobada por la Comisión Europea obligará a todos los Estados a que prohíban esos cambios ilegales de los índices pero no fija penas mínimas para que se apliquen.
Estas propuestas de la UE surgen después de que en el Reino Unido apareciera un gran escándalo relacionado con la entidad financiera Barclays. Según la vicepresidenta de la Comisión y responsable de Justicia, Viviane Reding, algunos agentes de las finanzas “son más banksters que banqueros, se comportan como gestores corruptos de casinos que apuestan con los ahorros de sus clientes”.







