El rescate de hasta 100.000 millones de euros que la UE ha puesto a disposición de los bancos españoles, que obligará a un marcaje muy cercano de Bruselas a los planes de ajustes de España, concede una buena excusa para recordar los sueldos y pensiones que se aseguraron algunos directivos de entidades financieras que finalmente han sido rescatadas.
No pasa desapercibido, por ejemplo, la indemnización de casi 18,6 millones de euros que cobró José Luis Pego, durante nueve meses director general de Novacaixagalicia, nacionalizada en septiembre del año pasado por el FROB. Pego se llevó 7,7 millones por la jubilación anticipada, 3,9 millones por la indemnización y 6,9 millones por el plan de pensiones.
El más conocido de todos es, no obstante, el de María Dolores Amorós. La ex directora general de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) en apenas diez meses tuvo tiempo para fijarse un sueldo de 600.000 euros y asegurarse una pensión vitalicia de 370.000 euros anuales. Fue despedida de manera fulminante tras la intervención de la caja y actualmente es investigada por la Audiencia Nacional y por la Fiscalía Anticorrupción por falsear presuntamente las cuentas.







