ACS y Sacyr han puesto hoy de manifiesto que han sido empresas que mordieron más de lo que podían tragar. Hace unos años todo parecía valer con tal de alzarse con la corona del sector, incluso un apalancamiento desmedido para financiar fusiones, adquisiciones o guerras accionariales. Pero el castillo de naipes se ha estampado contra el suelo y el mercado espera que ambas compañías tengan que malvender sus imperios bursátiles.
Desde que ACS adquirió el 10% del capital de Iberdrola, en aquel lejano septiembre de 2006, el camino sólo ha estado repleto de problemas y sinsabores: un rosario de litigios jurídicos, un infructuoso intento de entrar en el consejo de la eléctrica, un enfrentamiento feroz con el presidente de esta, Ignacio Galán… pero sobre todo, unas minusvalías monstruosas.
Tras cinco años y medio de pelea, la realidad es que las minusvalías por la compra de Iberdrola y de Hochtief superan los 5.000 millones de euros, 700 millones más que la capitalización de la constructora participada por los March y los Albertos. Y la pesadilla continúa.
La cotización de ACS se ha hundido hoy una jornada más para retomar mínimos del año 2004. La pérdida de la cota de los 13,60 euros por acción en los cruces más bajistas de este lunes deja el valor a un paso de los 13 euros que el bróker de Credit Suisse, uno de los más negativos para con la constructora, le otorga como precio objetivo a medio plazo.
Los inversores han huido una jornada más de la constructora que con la venta de un 3,7% de Iberdrola dio buena cuenta al mercado, según los expertos, de sus dificultades financieras. La compañía presidida por Florentino Pérez ha vuelto a colocarse a la cola del Ibex 35 con un descalabro de más del 10% en los compases más pesimistas de la negociación. Un descenso que, además, convertía a ACS en una de las cotizadas más bajistas de todo el Mercado Continuo español, solo la adelantaban a la baja algunos tradicionales ‘chicharros’ de la Bolsa española como La Seda de Barcelona (-10%) y General de Alquiler de Maquinaria (-10,95%).
La elevada deuda que la compañía de Florentino Pérez arrastra, así como las dificultades que está encontrando para deshacerse de algunas de sus inversiones a las que ha colgado el cartel de ‘se vende’ pasan factura jornada tras jornada al valor, una vez que la venta de un importante paquete de Iberdrola por imperativo de sus bancos acreedores ha desatado el temor a nuevas desinversiones que puedan desdibujar aún más el balance económico del grupo constructor en este ejercicio 2012.
Un balance que, de hecho, a causa de las venta que no llegan para algunos de sus activos de energías renovables ni para algunas de sus filiales como Urbaser, podría ver engrosada la ya abultada partida de deuda si tuviera que volver a consolidar sus cifras en las del grupo al no poder deshacerse de ellas. Por el momento, el tono bajista del parqué hace especular con nuevas ventas en Iberdrola y con la colocación del paquete accionarial del 10% que ACS mantiene en su competidora Abertis.
El precio de la eléctrica -golpeada por la amenaza de nuevas desinversiones y el aluvión de órdenes automáticas de venta que una vez más llegaban al parqué madrileño- no era el único aliciente que daba vía libre al tobogán bajista de la de Florentino. El banco francés BNP Paribas se ha unido a las muchas casas de inversión que en las últimas semanas habían recortado su precio objetivo para ACS. Los expertos de la entidad gala han rebajado su objetivo para la constructora en un 18%, hasta los 51 euros por acción, una cota que parece inalcanzable cuando el valor lucha por no perder de vista los 13 euros por título.
Tampoco tiene menos problemas Sacyr, cuyas acciones se han desplomado hoy también más de un 10%. La compañía además podría tener los días contados en el selectivo de la Bolsa española. El consejo asesor del Ibex se reunido hoy para decidir qué valor debe abandonar el índice, que cuenta provisionalmente con 36 compañías desde principios de año.
Los rumores apuntan a Sacyr como una de las candidatas a abandonar el índice, al igual que Ebro Foods, que cedía un 1,01 % a esta hora.
Además de sus propios problemas, Sacyr acusa también la debilidad de Repsol, que hoy ha caído otro 5% e intenta sujetarse por encima de los 14 euros. Los analistas consultados por este diario creen que la constructora que preside Manuel Manrique se verá forzada a revisar el valor contable al que se tiene anotada su participación en la petrolera (25 euros), algo que le provocará fuertes pérdidas y endurecerá su financiación. Así, que no descartan que realice más desinversiones.
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