El saneamiento del sistema financiero español es la verdadera asignatura pendiente del Gobierno de Mariano Rajoy. Al menos, esta es la opinión de muchos analistas internacionales que señalan, además, que sin concretar un plan definitivo para Bankia y, en menor medida, para Novagalicia, cualquier esfuerzo para escapar de la presión de los mercados será inútil.
Al iniciarse la recta final de la reforma financiera, los grupos presididos por Rodrigo Rato y Jaime Castellano, insisten en seguir en solitario, a pesar de que sus posibilidades reales de capitalizarse sin más ayudas públicas no gozan de credibilidad alguna en los ambientes bancarios internacionales.
Incluso, sin la pesada carga que suponía el Banco de Valencia, a punto de salir a subasta, Bankia acumula demasiado ladrillo como para que la digestión se realice a la velocidad necesaria para que la entidad pueda seguir en solitario, según los calendarios previstos. la compañía ha manifestado su intención de continuar en solitario, pero le va a resultar muy difícil conseguir capital privado para hacerlo.
Al grupo resultante de la fusión de la cajas gallegas le ocurre lo mismo, su actual presidente lleva más de un año a la caza de esos capitalistas dispuestos a reflotar el banco, pero, aunque siempre parecen a punto de llegar, lo cierto es que no acaban de aparecer. Y, si no aparecen inversores interesados en adquirir al menos el 20% del capital, el destino final de esta entidad será su salida a subasta.
Con este panorama, algunos comentaristas especializados de la prensa española han empezado a especular en los últimos días con la posibilidad de que desde el Gobierno se promueva una fusión entre Bankia y Novagalicia cuya argamasa de unión sería una nueva inyección de dinero público que quizá, como temen los técnicos de Bruselas, tenga que llegar a través de un préstamo del fondo de rescate.
Se dice que los vendedores de la idea son especialmente algunos altos cargos del Partido Popular que ven en esta fusión la solución definitiva a todos los asuntos sin resolver de las viejas cajas más problemáticas ligadas a Gobiernos autonómicos del PP en sus regiones bandera: Valencia, Galicia y Madrid.
Muchos creen que Rajoy terminará por dar luz verde a este plan, incluso antes del verano. Para ello no necesita más que recurrir una vez más a su argumento habitual. Repetir que no hay otra opción. Lo mismo que ha hecho para justificar la subida del IRPF y la amnistía fiscal, al fin y al cabo.







