Los esquemas de protección de activos de la CAM y Unnim han dejado al Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) vacío, y aún queda la subasta de Banco de Valencia. Si el Banco de España decide seguir el mismo criterio con la entidad valenciana que con las dos anteriores, el fondo no tendrá recursos suficientes para acometer su saneamiento.
El Gobierno acordó el pasado octubre unir en un solo FGD los tres que existían hasta entonces y que se financiaban de las respectivas aportaciones que efectuaban bancos, cajas y cooperativas de crédito. La suma de las tres cantidades dio como resultado un patrimonio de 6.593 millones, con el objetivo de sufragar los costes de la reestructuración de las cajas.
Sin embargo, el saneamiento de la CAM, entregada por el precio simbólico de un euro al Banco Sabadell, costará un mínimo de 5.249 millones de euros, que será la cifra que alcance la ampliación de capital de la entidad alicantina, y que suscribirá íntegramente por el FGD.
Aun dando por bueno que el agujero de la CAM se limite a esos 5.249 millones (algunas fuentes lo cifran más bien en el entorno de los 12.000 millones), las cuentas no le salen a De Guindos. En el mejor de los casos quedan 1.344 millones de euros, a los que se suman otros 1.600 millones que aportarán este año las entidades, después de que el Gobierno de Zapatero aprobase en 2011 incrementar el límite legal de las cuotas que aportan los bancos, del 2 por mil al 3 por mil.
A esos poco más de 3.000 millones habría que restar ahora las ayudas a Unnim, adjudicada a BBVA. En el caso de la entidad catalana, el FGD cubrirá 953 millones, y a partir de ahí, el 80% de las restantes pérdidas que puedan aflorar, y que el mercado cifra en al menos otros 900 millones de euros.
Pero además, hay que tener en cuenta que el fondo que cubre los ahorros de los depositantes sigue aún pagando el rescate de CCM, intervenida hace casi tres años. De hecho, según se desprende de la memoria del FGD del pasado ejercicio, este organismo desembolsó 510 millones en 2011 para cumplir con el esquema de protección de activos que obtuvo Cajastur cuando tomó el control de la caja manchega y en 2010 deberá pagar otros 524 millones más para cubrir los saneamientos del banco.
En total, para Banco de Valencia, y las que vengan detrás, quedan apenas 676 millones sin comprometerse, que parecen del todo insuficientes para cubrir los números rojos de la entidad regional, que algunas fuentes apuntan a que podrían acercarse más a los de la CAM que a los de Unnim.
Según los últimos datos comunicados por el FROB, Banco de Valencia tenía al cierre de 2011 un agujero en su patrimonio de 585,85 millones de euros, si bien no se incluyen en estas cuentas los 1.000 millones inyectados por el FROB.
Por el contrario, tampoco tienen en cuenta el saneamiento adicional de 1.251 millones de euros que se exigen en 2012 a la entidad por la reforma financiera aprobada el pasado 3 de febrero, de los que 823 millones corresponden a provisiones y 428 millones a colchón de capital.







