Las sospechas de Rodrigo Rato sobre las cuentas de Banco de Valencia no parecen desencaminadas. Los activos tóxicos de la entidad regional, intervenida por el Banco de España desde noviembre, ascendieron a 2.708 millones de euros en 2011, cuatro veces más que los 768 millones reconocidos en 2010, según el informe anual que acaba de conocerse.
De acuerdo con el informe remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), de los 2.708 millones de euros, 1.644 millones corresponden a crédito dudoso y 1.064 a subestándar, al día en el pago pero con riesgo de ser moroso.
El crédito total destinado en 2011 por el Banco de Valencia a la financiación de actividades de construcción y promoción inmobiliaria alcanzó los 5.000 millones de euros, frente a los 3.107 millones de 2010. Según los datos hechos públicos, el crédito total concedido a los clientes el año pasado fue de 17.499 millones de euros.
El Banco de Valencia también ha explicado que el importe bruto de los activos fallidos alcanzó en 2011 los 156 millones, mientras que los activos adquiridos, adjudicados y recibidos en pago de deudas, los 859 millones de euros.
La fuerte exposición al ‘ladrillo’ del Banco de Valencia se conocen en un momento delicado, poco después de que el consejo de administración de Banco Financiero y de Ahorros (BFA), matriz de Bankia , aprobase realizar una auditoría externa para conocer la valoración real de la entidad, participada mayoritariamente por Bancaja y traspasada al grupo dentro del proceso de fusión.
La sospecha de Rato y algunos de los otros socios de Bankia es que Bancaja, presidida por José Luis Olivas, no aportó toda la verdad sobre su auténtica situación interna en el momento de la constitución del sistema institucional de protección (SIP), y las cifras publicadas ahora parecen confirmarlo.
Caja Madrid controla actualmente el 52% del BFA, por el 37% que controla Bancaja, que se ha mostrado contraria a que se revise el balance auditado que presentó sobre el Banco de Valencia cuando se negoció hace año y medio la fusión con Caja Madrid, por lo que ha impugnado el acuerdo del consejo.
El Banco de Valencia fue intervenido por el Banco de España el 21 de noviembre del año pasado. La institución que gobierna Miguel Ángel Fernández Ordóñez sustituyó a los administradores e inyectó 1.000 millones de euros en la entidad.
Apenas tres semanas antes, José Luis Olivas, presidente de Bancaja, había abandonado su puesto como máximo responsable de Banco de Valencia. Aún así, el escándalo de la intervención le obligó a dimitir de la vicepresidencia de Bankia, aunque mantuvo su puesto en Bancaja.
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