CaixaBank se confirma como el banco favorito de los Gobiernos autonómicos para colocar los ‘bonos patrióticos’ con los que las administraciones vuelven a inundar el mercado en su búsqueda desesperada de financiación. Andalucía, Baleares y más que probablemente Cataluña confían su suerte al banco que preside Isidro Fainé.
Las administraciones autonómicas vuelven a apostar por los ‘bonos patrióticos’ y reabren un nicho de mercado a los bancos, encargados de colocar y asegurar estos títulos, previo pago de una comisión. Aunque en el caso de que no se logre colocar el importe mínimo previsto las entidades se ven obligadas a hacerse con los títulos, el riesgo se ha visto reducido sensiblemente desde la llegada de Mario Draghi al Banco Central Europeo (BCE), ya que la institución los acepta como colateral en sus subastas de liquidez.
El Gobierno balear cerró a mediados de mes la suscripción de los bonos patrióticos al haber colocado toda la cantidad prevista para la emisión de bonos a un año (75 millones) al 5% y a dos años (200 millones) al 5,5%, con una demanda que alcanzó los 430 millones de euros.
La entidad directora y agente de la emisión fue CaixaBank, que además actuó como aseguradora y colocadora. No obstante, no estuvo sola, sino que también participaron Banco Mare Nostrum; Banca March; Deutsche Bank AG London Branch; Banco CAM; Banco de Sabadell; y Colonya Caixa d’Estalvis de Pollença.
En marcha está también la emisión de bonos patrióticos de Andalucía, con el objetivo de captar 420 millones, ampliables a 600 millones. Al igual que la de Baleares, se realizará en dos tramos a plazos de uno y dos años con unos intereses correspondientes del 5% y el 5,5% respectivamente.
En este caso, CaixaBank también actúa como agente y directora de la emisión, aunque la labor de colocar los títulos recaerá también en Unicaja Banco, Caja de Crédito de los Ingenieros, Barclays Bank, Banca Cívica, Ahorro Corporación Financiera, Cajamar, Caja Rural de Granada, Banco Mare Nostrum, BBK Bank Cajasur, Caja Rural del Sur e Ibercaja.
Sin embargo, el premio gordo será la emisión que prepara Cataluña, que tiene la intención de colocar en abril hasta 2.000 millones de euros entre particulares. No obstante, por el momento, la Generalitat aún no ha iniciado la negociación con los bancos para concretar las comisiones que recibirán por comercializar los bonos, o el interés que se ofrecerá para atraer a los inversores.







