Los bancos alemanes y británicos temen que el BCE acabe con la fiesta de la deuda

Desde los grandes bancos de Alemania y Reino Unido ya se ha alzado voces contra el programa de compra de bonos periféricos iniciadas el lunes por el Banco Central Europeo (BCE). Las últimas adquisiciones del regulador han rebajado considerablemente el diferencial de España e Italia frente a los bonos alemanes, lo que resta apetito por las operaciones intradía con las que las grandes firmas financieras europeas hacen caja sesión tras sesión.

La fuerte entrada del BCE en el mercado de deuda ha cortado las alas a muchas de las operaciones especulativas sobre la deuda soberana de los países periféricos de la Eurozona, sobre todo de España e Italia que en las últimas semanas habían sido el blanco de sus ataques bajistas. Las compras del BCE en esta semana han conseguido rebajar la rentabilidad de los bonos españoles a diez años desde el 6,28% del pasado jueves al 5% en que se mueve hoy. En el caso de los italianos, la gráfica muestra un sendero similar, del 6% del jueves al 5,11% de hoy.

Se trata de cifras que no resultan tan suculentas para las operadores y, menos aún debido a la estabilidad que han conseguido en los últimos días gracias al respaldo del banco de Trichet. Sin volatilidad, las operaciones intradía no permiten a los gestores del mercado de renta fija conseguir unos beneficios tan suculentos como en las últimas semanas.

En un informe publicado hoy por Barclays se alerta de que “si los diferenciales [de los periféricos] se estrechan demasiado, se podría generar una nueva oleada de ventas o limitar la demanda cuando comiencen las nuevas subastas en septiembre”. Las arcas públicas de Madrid y Roma suspendieron hace semanas sus subastas a largo plazo de este mes de agosto a la espera de tiempos mejores para su papeles de deuda, pero una recomendación negativa de los grandes bancos europeos podría poner en un compromiso sus citas de septiembre si se mantiene un tipo rentable bajo, según su criterio.

Además, el economista jefe de Deutsche Bank, Thomas Mayer, ha criticado en declaraciones a la agencia Reuters otros puntos que se debaten en Bruselas para mejorar la estabilidad de los mercados. Para Mayer, “aumentar sustancialmente el Fondo de Estabilidad supondría básicamente hablar de una especie de ‘eurobonos’ a los que Alemania se opondrá”. Esta oposición se basa, según el representante del mayor banco alemán, en que en la Unión Monetaria “países como Alemania se hacen responsables de otros miembros, pero sólo hasta cierto punto”.

Estas medidas junto a la permanencia del BCE en el mercado provocarían un frenazo a las transacciones intradía por la menor expectativa de volatilidad, es decir, de cambios rápidos en la cotización de los títulos de deuda. Esta situación pondría en peligro los objetivos de beneficio de la gran banca de inversión europea, tal como ya explicó el Deutsche Bank en su informe del segundo trimestre del año.

Tanto Deutsche Bank como Barclays se colocan entre los primeros puestos de la banca de inversión a escala global junto con el francés BNP Paribas que hoy ha tenido que lidiar con los rumores de un recorte de ‘rating’ para Francia. El alemán superó en este último trimestre a Goldman Sachs en ganancias por banca de inversión gracias en gran parte, según algunos expertos, a las operaciones sobre deuda europea.