La prima de riesgo de la deuda soberana de España ha vuelto a superar a la de Italia, algo que no ocurría desde el pasado mes de agosto.El diferencial de rentabilidad del bono de referencia frente al bund alemán llegó hoy a superar por primera vez en 14 años el umbral de los 500 puntos, una frontera que obligó a rescatar a Grecia, Irlanda y Portugal. El Gobierno ha atribuido este repunte a motivos técnicos.
Según ha explicado la ministra de Economía, Elena Salgado, a partir de hoy se toma como referencia para calcular la prima de riesgo un nuevo bono a 10 años, que es el que se subastó ayer a precios de récord. Esta nueva referencia, que a su vez tiene menos liquidez al llevar tan solo unas horas cotizando en el mercado secundario, sustituye a una que tenía un menor plazo y, por tanto, unos intereses inferiores. Salgado ha destacado que los datos “no tiene significación estadística suficiente” y ha defendido que si se elimina este efecto, que representa un incremento artificial de unos 30 puntos básicos, en ningún momento la prima de riesgo española ha superado a la italiana.
De este modo, el riesgo país de España sería de 459 puntos frente a los 486 puntos de Italia. Esta es la cifra que ha escogido la agencia Reuters, que ha rectificado una información de primera hora de la mañana, en la que calculaba que el sobreprecio exigido a los bonos españoles había tocado los 520 puntos básicos.
Además, los operadores del mercado han asegurado que el BCE se ha lanzado de nuevo a comprar deuda soberana, centrada esta vez más en Italia, cuyo bono a diez años se mantiene justo por debajo del nivel crítico del 7%.
Los enfrentamientos en el seno del consejo del BCE por el programa de compra de deuda en los mercados secundarios ha provocado que los miembros pactaran recientemente rebajar el límite máximo del importe de estas compras semanales de bonos a sólo 20.000 millones de euros, según ‘Frankfurter Allgemeine Zeitung’.
El rotativo constata la creciente división entre los 23 miembros del consejo, los seis representantes del consejo ejecutivo de la entidad y los diecisiete gobernadores de los bancos centrales nacionales, donde los dos representantes alemanes han sumado a su corriente crítica a los miembros de Luxemburgo, Países Bajos y Austria.







