Fitch ha rebajado la calificación de España dos escalones y uno a Italia. Además, en ambos casos ha situado la perspectiva “negativa”, es decir, que podría haber nuevos recortes.
En concreto, la agencia de calificación ha situado el rating de la deuda soberana de España a AA- desde AA+. La rebaja refleja, según Fitch, dos factores: la intensificación de la crisis de la Eurozona por un lado, y por el otro los riesgos sobre los esfuerzos de consolidación fiscal provenientes de algunas regiones.
En Italia el recorte ha sido de un escalón: de AA- a A+. Según la nota de Ficht, «la rebaja refleja la intensificación de la crisis de la zona euro, que tiene un importante impacto económico y financiero que ha debilitado el perfil del riesgo soberano de Italia».
Como Fitch ha advertido anteriormente, «una solución creíble y global a la crisis es política y técnicamente compleja y llevará tiempo ponerla en práctica y ganar la confianza de los inversores. Mientras tanto, la crisis ha impactado negativamente en la estabilidad financiera y las perspectivas de crecimiento en toda la región».
Este movimiento se produce apenas dos días después de que otra agencia de rating hubiera iniciado las hostilidades. El miércoles, Moody´s, cuyo mayor accionista es el magnate Warren Buffet, ha advertido a Europa de que el recorte de la calificación italiana anunciado anoche no supone un hecho aislado y que el resto de economías que no tengan la máxima nota -triple A- en el Viejo Continente podrán ser víctimas de nuevas rebajas en el corto plazo.
«Todas las economías, salvo las más fuertes, deberán encarar presiones negativas en sus ratings», han asegurado los expertos de la calificadora, que ayer recortaba la nota crediticia de Italia hasta A2 desde Aa2 (y la perspectiva es negativa, por lo que no se descartan más recortes en este país tampoco). El matiz de las más fuertes se explica porque, según el documento publicado por Moody´s, «no hay síntoma de presiones negativas sobre los países triple A».
Según Moody´s, estas «presiones negativas» tienen un origen claro: la crisis de deuda soberana que afecta a Europa desde los primeros meses de 2010, y que ha llevado a Grecia al borde de la suspensión de pagos. De hecho, el Banco Central Europeo (BCE) se ha visto obligado a intervenir recientemente varias veces en los mercados secundarios de bonos para tratar de aliviar las tensiones que sufren países como Portugal, Irlanda, Italia o incluso España, cuyos costes de financiación han ascendido vertiginosamente en los últimos doce meses.
La calificadora estadounidense no rebajaba la nota de Italia desde el año 1993. Sin embargo, el país que gobierna Silvio Berlusconi es el más endeudado de la región (un 120% del PIB) después de Grecia, y los analistas de Moody´s no consideran que esta cifra vaya a disminuir pronto. La otra gran agencia de EEUU, Standard & Poor´s, ya rebajó la calificación de Italia hace dos semanas. En su caso, no tomaba una decisión similar desde hacía cinco años.
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Fitch recorta el rating de España e Italia
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