Si usted tiene una visión optimista sobre el futuro de la zona del euro de Europa quizás debería mirar a otro lado y no leer el brutal informe realizado por UBS titulado: “La ruptura del euro. Las consecuencias”. En él, el banco suizo cifra en hasta 10.500 euros el primer año lo que le costaría a cada ciudadano de un país abandonar la moneda única (en el caso de España supondría el 50% de su PIB). Pero aún es peor, porque UBS recuerda que la mayoría de las rupturas monetarias en la historia han acabado en guerras civiles.
Según el informe de UBS que recoge capitalbolsa.com, el escenario con mayores probabilidades es que el euro se mueva hacia algún tipo de integración fiscal. El escenario de mayor riesgo, la ruptura, es mucho más costoso y muy cerca de probabilidad cero. Los países no pueden ser expulsados, pero los Estados soberanos pueden elegir la secesión. Sin embargo, la discusión popular de la opción de ruptura subestima considerablemente las consecuencias de tal medida.
Las consecuencias de abandonar el euro para un país incluyen cesación de pagos, el incumplimiento empresarial, el colapso del sistema bancario y el colapso del comercio internacional. Hay pocas posibilidades de que una devaluación ofrezca mucha ayuda. UBS estima que la salida de un país débil de la eurozona tendría un coste entre los 9.500-10.500 euros por ciudadano del país durante el primer año. Ese coste podría descender a entre 3.000-4.000 euros en los siguientes años. Eso significa un rango de entre el 40% al 50% del PIB en el primer año.
Si en vez de un país débil, saliera de la eurozona un Estado como Alemania, las consecuencias incluirían un impago empresarial, la recapitalización del sistema bancario y el colapso del comercio internacional. Si Alemania saliera, UBS cifra un coste por alemán de entre 6.000-8.000 euros el primer año, y entre 3.500-4.500 en los años siguientes. Eso equivaldría a entre el 20%-25% del PIB el primer año. En comparación, el coste del rescate de Grecia, Irlanda y Portugal en su totalidad a raíz de un default de esos países, sería un poco más de 1.000 euros por persona, en una sola vez.
Pero el coste económico es, en muchos sentidos, la menor de las preocupaciones. Los analistas de UBS destacan que la mayoría de las rupturas monetarias en la historia han finalizado con alguna forma de gobierno autoritario o militar, o con una guerra civil. Y así se preguntan ¿pueden romperse uniones monetarias sin guerras civiles?
La ruptura de una unión monetaria es un evento muy raro. Además, la ruptura de una unión monetaria con un sistema de moneda fiduciaria (es decir, papel moneda) es extremadamente inusual. Esquemas de tipo de cambio fijo se rompen todo el tiempo. Uniones monetarias que se basaron en los pagos en especie se han fragmentado – la Unión Monetaria Latinoamericana del siglo 19 se ha fragmentado varias veces -, pero deben ser consideradas más como un ajuste del tipo de cambio fijo. Los países entraban y salían de los estándar oro, plata o bimetal, y al hacerlo también se rompían los lazos con las monedas de otros países.
Casos pasados de rupturas de unión monetaria han tendido a producir uno de estos dos resultados. O bien hubo una respuesta hacia un gobierno más autoritario que contuviera o reprimiera el desorden social (un escenario que tiende a requerir un cambio de gobierno desde el democrático al autoritario o militar) o, alternativamente, el desorden social juntos con grietas sociales ya existentes dividían el país y provocaban una guerra civil. Estas no son conclusiones inevitables, sino que indican que la ruptura de la unión monetaria es algo que no puede tratarse como una cuestión casual de cambio de política.







